Sábado 21 DE Septiembre DE 2019
Opinión

Hoy mi deber es…

Insistir en la independencia de los jueces.

Fecha de publicación: 22-06-18
Por: Alvaro Castellanos Howell

Hoy podría escribir sobre tantos temas tristes del país. Sobre aquellos que tanto nos aquejan, aquellos que tanto nos consternan.

Hoy también podría escribir sobre tantos temas molestos del país. Sobre aquellos que tanto nos indignan, aquellos que tanto nos perturban.

Por ejemplo, podría escribir, sobre diputados que demuestran un gran desprecio a la población, ya sea porque abusan de su poder legislativo con fines personales, o personalísimos, o bien, porque abusan de su posición y obtienen beneficios que de otra forma no podrían tener, como construir caminos de concreto para acceder a una propiedad privada, bajo el engaño que es para llegar a un pueblo inexistente.

También podría escribir sobre nuestro alicaído Presidente, que cada día parece dar más firmes pasos hacia el abismo.

El que no aprovecha a representar la unidad nacional, ante semejantes oportunidades de hacerlo, como denunciar a gritos (sin caer en actuación) la más reciente y más infrahumana y fallida (por ahora) política del presidente Trump en materia migratoria.

El que no genera una política exterior auténtica y cimentada en el interés nacional, sino en quimeras de que sus actos provocarán efectos positivos para él y su entorno personal.

Podría también lamentar las tragedias sociales provocadas por los fenómenos de la naturaleza, pero agravadas por la impericia y la imprudencia de quienes, en lugar de prevenir o paliar sus efectos, los han podido agravar.

Y por supuesto, también sobre las tragedias sociales provocadas, no por la naturaleza sino por los actos o las omisiones del ser humano. La indiferencia ante nuestros índices socioeconómicos que solamente sirven como un prisma para poder desenmascarar la desigualdad que no queremos ver o entender.

Pero no, todos estos y muchos otros temas, ceden su posición, para recalcar hoy, en este espacio, algo que ya recientemente comenté.

Decía hace dos semanas, que quien crea que no le atañe o no le afecta cualquier ataque a la independencia judicial, está profundamente engañado.

Hoy, aunque en lo que sobre, que es poco, de este espacio, pueda decir también poco sobre el tema estelar de la independencia judicial, baste decir que el único que puede corregir, sancionar y reprimir, con el poder de la ley, y por ende a la postre, prevenir que sigan ocurriendo desmanes y desgracias, como las descritas en mi prolongada introducción e imputables a alguien de carne y hueso (sea gobernante o gobernado), es ni más ni menos, un poder Judicial independiente, libre, valiente.

Como diría un estimado colega cuando termina sus columnas: “¡Piénselo!”.

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