Miércoles 22 DE Mayo DE 2019
Opinión

Impuestos que frenan el crecimiento inmobiliario

La reducción de las tasas generaría más demanda de unidades habitacionales ampliándose el mercado de venta de casas y apartamentos.

Fecha de publicación: 21-06-18
— Juan José Micheo Fuentes

En la actualidad la economía de Guatemala atraviesa por una fase de menor crecimiento y dificultades por despidos de personal. El sector de la construcción como es bien sabido crea efectos multiplicadores en el aparato productivo, al consumir insumos provenientes de otras industrias como acero, cemento, arena, cal, madera, artefactos de distinta índole, sistemas eléctricos, aires acondicionados, etcétera. Y, a su vez es un gran empleador de mano de obra no especializada y de mandos medios y altos, todos bien remunerados.

Para que cualquier mercado de bienes y servicios crezca y sea eficiente se necesita de las menores trabas y cortapisas estatales para que los precios reflejen la escasez de los factores de producción. Los impuestos per se distorsionan los precios haciendo los bienes caros artificialmente. El Estado tiene la potestad de crear tributos, tasas y contribuciones que pueden llegar al grado de ser excesivos y a veces confiscatorios. Por otro lado, está demostrado empíricamente que elevadas cargas tributarias hacen que las empresas y personas busquen mecanismos de elusión y evasión para sobrellevar las obligaciones fiscales.

En nuestro país los valores de los inmuebles se encuentran declarados a precios históricos con poco escalamiento en el tiempo. Es a partir de cambios en la última reforma fiscal, abolición del secreto bancario, disposiciones de lavado de activos y dólares y una mayor supervisión, que la enajenación de inmuebles se debe declarar a precios de mercado. Lo cual genera diferenciales altos que implican pago de impuestos excesivos. Razón por la cual la compra-venta de inmuebles para vivienda en el mercado se ha visto seriamente afectada.

Para que puedan reactivarse los mercados de casas nuevas y usadas se requiere reformar las tasas de los impuestos que gravan dicha enajenación para actualizarlos a la nueva realidad. Eso en vista que al declararse las propiedades a precio de mercado se podría rebajar la tasa del Impuesto sobre la Renta en lo referente a la ganancia de capital y la tasa del impuesto territorial (IUSI). Por ejemplo podría modificarse de la siguiente forma: aplicar una tasa del tres por ciento para la ganancia de capital que se genere en el lugar del diez por ciento como es ahora y en el caso del IUSI un tres por millar en el lugar del nueve por millar sobre el valor de la propiedad.

Bajar las tasas impositivas y recaudar más impuestos suena paradójico pero no lo es. La reducción de las tasas generaría más demanda de unidades habitacionales ampliándose el mercado de venta de casas y apartamentos que hoy no se producen a raíz precisamente de los altos impuestos que ello significa. Con ello el resultado final sería que el Fisco recaudaría más y se trasparentarían las operaciones.

De esa manera se destrabaría el mercado de vivienda que se encuentra semiparalizado y se generarían los efectos positivos del sector de la construcción que decíamos anteriormente, contribuyendo a reactivar la economía del país. Estos son expedientes sencillos que se pueden implementar inmediatamente, que dinamizaría el mercado inmobiliario creando plazas de trabajo de calidad, generaría efectos multiplicadores en otras industrias y ocasionaría para el Gobierno central y municipalidades una mayor recaudación fiscal.