Sábado 20 DE Abril DE 2019
Opinión

¿Coyuntura o cotidianidad?

Sin importar su definición.

— mario mérida

Nuestra Nación sobrevive inmersa en una serie de eventos generalmente adversos o atentatorios a su bienestar, algunos llaman coyuntura y otros cotidianidad. Independientemente de su denominación, lo cierto es que unos tienen un mayor impacto desmoralizador en la mayoría de guatemaltecos.

Trazando una línea de tiempo a partir de la improvisada respuesta a la catástrofe por la erupción del volcán de Fuego, señalamientos del manejo inadecuado de la ayuda proveniente de la solidaridad de los guatemaltecos, ausencia de protocolos para recibir la ayuda internacional y la respuesta ambigua por el desconocimiento de un presupuesto de Q365 millones, para atender la emergencia; la inconcebible respuesta del vocero ante la separación de familias migrantes por el gobierno norteamericano, que resultó en su destitución hasta los señalamientos contra el presidente por supuesto abuso sexual de una empleada del Ministerio de Ambiente –que me recordó el caso Clinton/Monica Samille Lewinsky–; esto con relación al Organismo Ejecutivo.

El actuar del Congreso también ha contribuido a la desmoralización ciudadana, al igual que el Organismo Judicial, que hizo evidente la ambigüedad en la aplicación de la justicia con las diferencias conocidas públicamente entre magistrados y jueces, además de las declaraciones del juez Gálvez relacionadas con la supuesta participación de jueces, exmagistrados y antiguos empleados del Ministerio Público: “Comparto el criterio que también hay que investigar a la Secretaria General (MP) porque ella también estuvo relacionado con esto, incluso con la misma fiscal” (elPeriódico 20-06-18).

De los eventos relatados, sin duda alguna la aplicación de la “POLÍTICA DE TOLERANCIA CERO”, es el centro del debate en nuestro país y en los Estados Unidos. La reacción del presidente Trump a las críticas por la separación de padres e hijos que ingresan ilegalmente a su país, fue el retiro del Consejo de Derechos Humanos de la ONU y modificarla.

La respuesta guatemalteca inicialmente fue manifestar el respeto a la política migratoria norteamericana, para después rechazarla y condenarla; quizás después de escuchar las diferentes opiniones de excancilleres y otros personajes públicos.

Existe una amplia variedad de acciones que deben asumirse para reducir la expulsión y el mal trato a los migrantes, que dependen de la eficiencia de nuestros diplomáticos. Talvez, es momento de replantear el Plan para la Prosperidad.

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