Domingo 18 DE Noviembre DE 2018
Opinión

El rincón de Casandra

El Hombre del 18 de Junio

— Jacques Seidner
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Coincidentemente y a la misma hora en que Napoleón I veía un 18 de junio de 1815 fundir su ultimo ejército en la planicie lodosa de Waterloo, 125 años más tarde, una voz lejana y desconocida se dirigía a los franceses del mundo a través de las ondas hertzianas de la BBC de Londres –ello un 18 de junio de 1940–. El recién nombrado general francés Charles De Gaulle apoyado por el Primer Ministro británico Winston Churchill lanzaba desde Inglaterra su legendario “Llamado” a todos los franceses a unirse a él y proseguir la lucha contra el invasor alemán. ¿Por qué De Gaulle personaje hasta entonces poco conocido del pueblo galo tuvo la osadía de revindicar para sí el papel de líder de la Francia Libre combatiente frente a la marea militar alemana que había en pocas semanas aniquilado al ejército aliado franco británico y “tsunamizado” el territorio francés? Se han adelantado múltiples explicaciones que pretenden ser racionales –¡el francés es tan cartesiano!– pero ninguna de ellas totalmente satisfactoria. La incógnita de tal acción y sobre todo de su éxito posterior persiste. En realidad De Gaulle –dirigente natural– tenía un sentido singular y agudo de la Historia, entendió inmediatamente que esa guerra se tornaría Mundial, y que Francia tarde o temprano, a pesar y contra todo regresaría a la libertad y a ocupar su rango privilegiado en el panorama internacional. Lograrlo para De Gaulle debía ser una verdad inapelable… y tuvo razón, tal como pudo comprobarse al colapsar la Alemania de Hitler pocos años más tarde… La alocución del 18 de junio fue un llamado contra el derrotismo que prevalecía entre los franceses en 1940 y fue escuchado y atendido. Nació así entonces la organización “Francia Libre”–los franceses de Guatemala Robert y Paul Seidner apoyados por guatemaltecos francófilos e ilustres, fueron de los primeros en el mundo en organizar su propia filial a pesar de un entorno oficial local en su mayoría hostil y germanófilo– que tomó forma y creció inexorablemente hasta un día de agosto de 1944 en que De Gaulle como líder indiscutido de todos los franceses pudo recorrer los Campos Elíseos aclamado por propios y extraños en un París liberado. Fue un momento único de gloria absoluta para el general victorioso. Sin embargo con la Liberación los años del combate heroico estaban por terminarse y la política politiquera local retornaría sus desavenencias y sus divisiones… De Gaulle desapareció de la vida pública francesa hasta 1958 en que fuera solicitado nuevamente por sus compatriotas para salvar la República democrática en peligro. Pero ello es tema de otras consideraciones.

 

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