Viernes 20 DE Julio DE 2018
Opinión

Una decisión acertada

Los liderazgos se hacen; no se compran ni se heredan.

— Estuardo Porras Zadik
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Estamos en tiempos de quinielas y vaticinios: intentamos adivinar quiénes disputarán la final del Mundial en Rusia, y qué país se proclamará campeón del mundo. Con ese mismo espíritu se ponen sobre la mesa apuestas sobre el futuro del presidente Jimmy Morales, a quien al parecer no le benefician las predicciones. Sin duda alguna me sumo a quienes apuestan por la salida del mandatario, quien ya de por sí se encuentra en tiempos extra, y esperando por los penales que le darán el golpe de gracia. Mi vaticinio: a Jimmy Morales lo sacrifican…

Con la salida de Morales no se acaban nuestros problemas. Considero que quienes le darán la espalda son precisamente quienes hasta ahora lo han utilizado; mientras le hacen creer que son amigos suyos, que lo apoyan y que están dispuestos a continuar apoyándole para que termine su mandato. Morales ya no les es útil a los defensores del statu quo, y pronto los pactos, las estrategias y sus nefastas acciones dejarán por fuera a este que con suerte logrará asilo en Tierra Santa, ya que los amigos del norte –aunque agradecidos por el traslado de la embajada–, saben guardar distancia cuando las circunstancias lo ameritan. Morales se quedará solo.

Ahora bien, sacrificar al presidente obedece a una estrategia que debiésemos tomarnos el tiempo para intentar descifrar, ya que de ser acertada mi hipótesis, la misma se dará bajo circunstancias que hace unos meses no existían y que cambian por completo las reglas del juego. La ofensiva en pro del statu quo opera entre la inexperiencia de novatos y la oscuridad de la vieja política: fórmula peligrosa en la que están dispuestos a comprometer a la mayoría de los guatemaltecos, con tal de defender sus propios intereses y los de aquellos que por miedo y desesperación se les adhieren. A estos últimos los invito a no perder de vista que una solución a corto plazo, en la que se pacta con el lado equivocado de la historia, inevitablemente cobrará una factura muy cara para ellos y más importante aún, para toda Guatemala. Justo cuando nos encontramos frente a una nueva oportunidad electoral, en el 2019.

Bajo estas circunstancias, a las que se suma la tragedia de la erupción del volcán de Fuego, nos encontramos en modo de “emergencia”, en el que en cualquier momento podemos estallar. En el campo de batalla tenemos pendientes las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos, el transfuguismo, la Ley de Aceptación de Cargos, la 407N, la inevitable cancelación del partido de gobierno FCN-Nación; el destino de los recursos del Fondo de Emergencia, una vez ratificado el estado de calamidad por el Congreso. El gran ausente sin duda será el presidente Morales, pero los demás sectores e individuos, ¿de qué lado de la historia se van a colocar?

En los próximos meses, nuevamente, se juega nuestro futuro. ¿Estamos dispuestos a retroceder por unos cuantos que se aferran a un pasado que caducó ya desde hace mucho tiempo? O, ¿estamos listos para poner a prueba una nueva manera de hacer país, en la que los líderes asuman su rol y responsabilidad?

Sé que la mayoría de guatemaltecos, desde hace mucho tiempo, dieron el paso que permite la creación de nuevas realidades. No obstante, también hay unos cuantos que cuentan con una cuota de poder que les permite ser bisagra en temas de nación, que aún no asumen esta postura. Como dominó, solo se requiere que unos cuantos lo hagan para que el efecto cobre vida y, uno tras otro, se sumen. Es por ello que aplaudo la firme postura de Salvador Paiz, e invito a quienes en el futuro se encuentren en posiciones similares, a seguir su ejemplo. La de Salvador fue una decisión acertada, en la que se demuestra que los liderazgos se hacen, no se heredan ni se compran. Será de este como el de muchos otros guatemaltecos, de los liderazgos que Guatemala dependerá. Aún estamos a tiempo de ponernos del lado correcto de esta nueva historia que estamos por escribir. Ya no hay marcha atrás y a los que no se sumen se les recordará para siempre por su falta de apoyo. Seguramente, serán los grandes ausentes de la historia…