Jueves 17 DE Octubre DE 2019
Opinión

Lo que no sabemos lo imaginamos

La problemática nuestra la potencia el sistema arcaico, la servidumbre de la clase política y la sociedad en su conjunto.

Fecha de publicación: 19-06-18
Por: Amílcar Álvarez

Mientras la globalización se cae a pedazos y la teoría del libre mercado se esfuma con la política de Trump haciendo añicos la naturaleza y el sentido de la competencia estableciendo aranceles a las importaciones de China y otros países, la guerra comercial desatada confirma la expresión más completa y pura de la decadencia de una teoría que lleva el germen de la destrucción en sus entrañas. Parte de la explicación se encuentra en la vocación imperial de esa nación y su visión del futuro, sin omitir que cuando los políticos se enredan en los vicios de la libertad prevalece la fortaleza de sus instituciones. La seguridad nacional invocada esconde la tesis de la supervivencia como potencia desafiada con audacia por China, haciendo tambalear su hegemonía –la punta del iceberg es el comercio– la producción subsidiada con acceso libre al mercado gringo, deformando a su antojo el intercambio comercial creando desempleo y un déficit en cuenta corriente gigantesco. Con sabiduría milenaria sabe que es una forma civilizada de fortalecerse, debilitar al enemigo y desplazarlo en el futuro en todos los órdenes empezando por el tecnológico y militar, sin marginar su capacidad de maniobra financiera y la especulación que fuera de control crea crisis indeseables como la del 2008 y que, con la tecnología actual puede desarrollar exponencialmente, además de poseer el 20 por ciento de la deuda externa del Tío Sam y ser el segundo receptor de remesas familiares. Previendo conflictos en el futuro por la disputa de recursos escasos en el mar meridional, uno de los puntos neurálgicos por su riqueza pesquera y de hidrocarburos, construye bases militares en islotes que posee en disputa con otros países. Sin duda, hay razones poderosas para un cambio drástico en la política económica y tirar a la basura la teoría del libre mercado y el sueño de imponerlo universalmente, que aparte de ser considerado una farsa a gran escala, es acosado y debilitado por varios factores como el flujo de inmigrantes, amenaza considerada asimétrica y el moderno caballo de Troya por los durmientes dispersos sin conocer la ubicación.

En lo que respecta a Guatemala, con visión y voluntad política puede ser parte de la solución no del problema migratorio. La crisis derivada de la endémica desigualdad social se debe superar con una política realista, empezando por desmantelar el régimen patrimonial que nos rige que ha convertido el proceso democrático en un negocio provocando caos social. Sustituir el sistema obsoleto vigente es prioritario para vivir en paz con un enfoque distinto, ejerciendo el derecho de opinar y decidir el futuro con mentalidad innovadora, creando un nuevo contrato social sometido a un debate intenso y riguroso, privilegiando el análisis su conveniencia y consecuencias en un marco legal apropiado. La juventud es la llamada a realizarlo dinamitando con su pensamiento y conducta las costumbres de la sociedad sin pedirle permiso a nadie y cambiar el país rompiendo como precursora de una nueva cultura ubicada en el reino de la tecnología y de la informática, la hegemonía de la ideología y su devoción por el engaño, rebasando con su dinámica las expectativas establecidas en la solución de conflictos de naturaleza diversa con su aporte en las ramas del saber humano revestido de gran mérito. La problemática nuestra la potencia el sistema arcaico, la servidumbre de la clase política y la sociedad en su conjunto: si es honrada, los políticos son honrados, si la ley se aplica sin privilegios la justicia funciona. El mal es añejo y somos responsables de la crisis por acción u omisión al no querer o poder construir una Nación diferente por incapacidad y corrupción, sin poner en práctica las virtudes cardinales y manosear las sociales en forma permanente. No somos fieles con nuestro país que nos da todo y no le damos nada, viendo con desdén que la prudencia es la virtud política más elevada que existe. Si sembramos espinas, es imposible cosechar rosas. NOTA. Una televisora engañó a millones de fanáticos diciendo que es el canal del Mundial de Fútbol y varios partidos los transmite en diferido. Ojala la sancionen. El gobierno debería gestionar transmisiones sin costo a cambio de las regalías que regala.

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