Viernes 19 DE Julio DE 2019
Opinión

Nicaragua

A partir de 1979, Nicaragua se convirtió en un referente para muchos lugares del mundo.

Fecha de publicación: 18-06-18
Por: María Aguilar

Si un país centroamericano puede hablar de lucha por la independencia es Nicaragua. Durante los siglos XIX y XX el país sostuvo múltiples invasiones extranjeras, desde filibusteros hasta inversionistas buscando lucrar con el territorio y sus recursos, llegando a la marina estadounidense que de 1912 a 1933 mantuvo una presencia permanente en Nicaragua.

Fue de la exasperación, contra la ocupación estadounidense que surgió uno de los lideres revolucionarios más importantes para América, Augusto César Sandino. Demandando dignidad e independencia para Nicaragua.  Sandino lideró una lucha insurgente de 1927 a 1933 para expulsar a la marina norteamericana. Fue la lucha guerrillera de Sandino y sus tropas, de donde décadas después, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), adoptaría su nombre.

A partir de 1979, Nicaragua se convirtió en un referente para muchos lugares del mundo, especialmente para Centro América y concretamente para Guatemala. Similar a la victoria cubana, el triunfo de la revolución sandinista, con un joven Daniel Ortega como líder, marcó un momento de esperanza, aún dentro de sus múltiples contradicciones, logró cambiar vidas.

Sandino fue asesinado en 1934 por la Guardia Nacional dirigida por Anastasio Somoza quien acabó con los partidarios de Sandino, aniquilando a su movimiento.  Eventualmente la Guardia Nacional terminaría con el poder del mismo presidente Juan Bautista Sacasa, dando comienzo a la aterradora y corrupta dictadura Somocista que controló Nicaragua hasta el triunfo de los sandinistas en 1979.

Pero los gobiernos, así como los sueños y proyectos son cooptables. El gobierno que hoy preside Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo, ese que mata estudiantes y manda a las fuerzas de seguridad a oprimir a sus hermanos, nada tiene de revolución ni del sueño de Sandino.

Que las palabras de Augusto Sandino, en su momento dirigidas a José María Moncada, quien aceptó negociar con los Estados Unidos durante la lucha contra la ocupación lleguen hoy a los verdugos de Nicaragua: “Yo juzgo a Moncada ante la Historia y ante la Patria como un desertor de nuestras filas, con el agravante de haberse pasado al enemigo. Nadie lo autorizó a que abandonara las filas de la revolución para que celebrara tratados secretos con el enemigo […] nadie tiene derecho en la tierra a ser semidiós.”

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