Martes 19 DE Noviembre DE 2019
Opinión

Hacia una cultura deportiva

Guatemala es un país de jóvenes.

Fecha de publicación: 18-06-18
Por: Marcela Gereda

Varios científicos sociales afirman que el deporte de un país es la metáfora del tipo de sociedad que ese país tiene. En Guatemala a pesar de que se ha difundido realmente una cultura deportiva, tenemos deportistas excpecionales.

La semana pasada Jorge Vega, quizás el mejor gimnasta que ha conocido este país, ganó su otra medalla de oro en el Mundial de Gimnasia en Portugal. Viéndolo abrazar la bandera de Guatemala, observándolo con su determinación, fuerza y esa gran seguridad en sí mismo, me pregunto cómo sería el país si en vez de haber un solo Jorge Vega, hubiera todo un sistema institucional para que existieran millones como él en las diferententes disciplinas deportivas?

La nación se construye cuando tendemos lazos de empatía hacia los otros. Estos días hemos visto cómo en una euforia de solidaridad nos hemos volcado a atender a las víctimas de la tragedia, pero ¿por qué podemos ser empáticos con las víctimas, pero nos cuesta tanto sentir empatía con los miles de jóvenes que exigen empleos y vidas dignas?, ¿por qué podemos ver las necesidades de los damnificados hoy por el volcán pero no la pobreza en la que viven la mayoría de jóvenes y niños del país?

Aunque en Guatemala no ha habido nunca un proyecto nacional para alzar y reivindicar la identidad chapina, por naturaleza todos los seres humanos necesitamos sentirnos de un lugar, ligados a un espacio.

El gobierno de Jimmy Morales está acabando con todos los fondos del Estado. Debemos seguir exigiendo que se cumplan las leyes que garantizan las condiciones de vida para proteger a esos millones que viven en pobreza y sin horizontes.

¿Cómo sería la sociedad si en vez de juventud abandonada por el Estado, tuviéramos miles de centros deportivos con jóvenes organizando la vida en torno a la salud y el bienestar físico, psicológico y emocional? ¿cómo sería el futuro del país, si la juventud en vez de crecer marginalmente en las calles, creciera persiguiendo metas comunes?, ¿cómo sería el país si los jóvenes en vez de armas tuvieran acceso a bibliotecas y canchas deportivas?

Una cultura deportiva es una forma activa de organizar la vida y de relacionarnos desde la salud y la acción física. Es una forma de canalizar el potencial de los jóvenes en conseguir logros. Hay estudios científicos que demuestran que en las sociedades donde se practica sistemáticamente el deporte bajan los índices de violencia, porque al hacer actividad física nos sentimos más relajados y en paz con nosotros mismos y con nuestro entorno. Y sobre todo porque hacemos una actividad que nos obliga a dar lo mejor de nosotros mismos. La actividad es parte inherente de nuestro ser individual y nuestro ser social. El deporte colectivo es una forma oportuna de aprender el trabajo en equipo y cooperación.

La identidad de muchos países se ha construido a través del fortalecimiento de una cultura deportiva. El fortalecimiento de la cultura (ese sistema de símbolos y códigos por el que y en el que interactuamos y por ello otorga sentimiento de unidad -cohesión- a un pueblo) es imprescindible para construir un futuro de paz.

Hace poco vi una maratón de jóvenes de escasos recursos corriendo a favor de las víctimas del volcán. Mientras los veía correr llenos de energía y entusiasmo, en sus ropas de paca y en sus cuerpos de puro maíz y frijol, pensé: ¿cómo el sistema les puede pedir que sean el futuro si las autoridades desvían fondos para crear oportunidades? Se espera de ellos que luchen contra la violencia, pero ellos han sido producto de la historia de violencia.

Guatemala es un país de jóvenes. Hay alrededor de cinco millones de jóvenes sin empleo,oportunidades, ni horizontes de vida.

Para muchos la CDAG es el centro de sus vidas y de lo que les ha dado un equilibrio. La CDAG puede ser un pilar sobre el que se puede reconstruir el país. La Fundación del medallista Erick Barrondo en Alta Verapaz, ya hace el trabajo de forjar una cultura deportiva.

Como sociedad podemos exigir una alianza público-privada para que empresas y Estado tengan programas conjuntos para promover y construir una cultura deportiva.

Dijo Sergio Tejeda (entrenador), del gimasta Jorge Vega, “Jorge es perfeccionista, disciplinado, le pone corazón y entrega a su entreno, si uno le pide que haga diez repeticiones, el hace quince”. Cada campeonato Jorge lo dedica a su madre, su familia y su país. ¿Y qué tal si el país le dedicara una política de deportes para cimentar una cultura deportiva, un programa que lleve su nombre para construir toda una nueva forma de entender y asumir la realidad desde ese inmenso potencial de talento hoy centrifugado?