Lunes 20 DE Mayo DE 2019
Opinión

Urge resarcir a las niñas obligadas a parir

Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir.

Fecha de publicación: 16-06-18
— Paula Irene del Cid Vargas / La Cuerda

En Guatemala tenemos mucho trabajo por hacer para que a niñas, jóvenes y adultas se nos reconozca como titulares de nuestro cuerpo. Construir mujeres responsables de sus vidas requiere de ejercicios cotidianos en los que se aprenda a tomar decisiones que resulten beneficiosas en lo individual y para la colectividad.

Imagino espacios en el entorno familiar y comunitario en los que, desde niñas, se aprenda a estar solas, consigo mismas, repasando el día, identificando lo que gustó y lo que no, deseando cosas y situaciones para la vida personal y comunitaria; elaborando planes y creando las condiciones para llevarlos a cabo. Ello requiere de entornos sociales que brinden oportunidades para que esos planes se realicen sin tropiezos en sus barrios y comunidades.

Vivimos en un sistema que se asienta en la expropiación de nuestros poderes como el de sentir placer, gestar vida humana, criar, cuidar y hacer infinitas creaciones artísticas, científicas y simbólicas. Miles de niñas llegan a la pubertad desconociendo elementos básicos de su cuerpo, como su ciclo menstrual, mientras el acceso a métodos anticonceptivos y a la atención de la salud reproductiva se han constituido en un verdadero lujo. Durante 2017, miles de niñas “guatemaltecas”, con edades entre los 10 y 14 años, fueron violadas por hombres de su entorno familiar. Producto de esas violaciones 4 mil 195 resultaron embarazadas y la sociedad, con sus normas legales y culturales, decidió imponerles una crianza no deseada. Muchas jóvenes y adultas caen en las redes del enamoramiento, ven cómo se convierte, lo que soñaban que sería una relación de afecto, en una de control político y social.

La expropiación de nuestro cuerpo ha hecho que millones de mujeres nos organicemos y convirtamos en agenda política la lucha por la recuperación y reapropiación de cada uno de nuestros poderes. A nivel planetario asistimos a un “hasta aquí” de las múltiples formas de control. Las mujeres toman las calles, son mareas humanas en España, Irlanda y Argentina que, bajo la consigna de Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir, exigen leyes acordes con el derecho a gobernar sobre sus cuerpos.

En otras latitudes las medidas para cambiar la mentalidad de la sociedad se dirigen a construir tradiciones culturales en las cuales las niñas se sientan bien recibidas y respetadas, un ejemplo ocurre en la aldea Piplantri, Rajastán, India, cada vez que nace una niña se siembran 111 árboles, los padres se comprometen a enviar a las niñas a la escuela y a no casarlas de forma prematura, después de seis años hay más de 300 mil árboles en crecimiento y no se reportan infanticidios, ni violaciones.

En Guatemala urge resarcir a las niñas obligadas a parir, asegurar que tengan las condiciones sociales y culturales para que puedan aprender a tomar decisiones, agenciarse de recursos simbólicos y materiales para que lleguen a ser libres y autónomas.

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