Martes 18 DE Septiembre DE 2018
Opinión

El Congreso más ignorante, corrupto y sin valores de la historia

La historia muestra que los pueblos sometidos a formas extremas de abuso, finalmente se cansan y terminan destruyendo el régimen.

— Irmalicia Velásquez Nimatuj
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Se necesitan agallas y carácter para ser y vivir públicamente como corrupto. Así viven las y los diputados actuales. Se requiere carecer de valores familiares para robar la riqueza que generan las poblaciones pobres y las clases medias, repitiendo la mentira de que defienden la institucionalidad. Estribillo que ningún diputado cree. Sobre todo, se necesita ser profundamente ignorante para despreciar la historia y no percatarse que con sus actos están pintando su retrato que colgará en las páginas de Guatemala, especialmente, con los medios tecnológicos que ahora capturan lo que dicen, hacen y son.

Por ejemplo: ¿Qué institucionalidad defiende el cínico del presidente del Congreso Felipe Alejos o las diputadas Delia Bac su hija Eva Monte Bac, Patricia Sandoval o Elza Cú? ¿Acaso el Estado que tiene a más del 80 por ciento de mujeres en pobreza o el Ejecutivo que decidió cancelar la búsqueda de víctimas que quedaron enterradas con la explosión del Volcán de Fuego, sin importar la demanda de los sobrevivientes?

Buena parte de los pueblos indígenas –con excepción de los “wannabes”– viviríamos mejor y de manera humana fuera del Estado, lejos de estas instituciones corruptas construidas por la elite criolla y ladina que solo han servido para tomar nuestra riqueza, mantenernos en miseria y encima aguantarles el racismo institucional que les brota por los poros. Sin estas instituciones estaríamos mejor y con territorios menos destruidos. No tendríamos que tributar para que Jimmy Morales y sus ministros, las y los diputados y hasta jueces parciales vivan como millonarios mientras los hospitales no tienen ni sueros. ¿Para qué nos sirve a los indígenas esta institucionalidad? ¿Para que diputados emitan leyes en contra de nosotros?

La historia muestra que los pueblos sometidos a formas extremas de abuso, finalmente se cansan y terminan destruyendo el régimen. De hecho en la entrañas de Guatemala mujeres y hombres se suman día a día a repensar ¿cómo demoler esta institucionalidad que nos oprime? Ojalá los diputados se mantengan en la línea actual de trabajo porque así acelerarán el proceso. Entonces, serán ellos y ellas, quienes quedarán sepultados en la memoria social ante la evidencia de su ambición desmedida.

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