Jueves 20 DE Septiembre DE 2018
Opinión

La lava del Volcán de Fuego alcanzó a Jimmy

Con la crisis salió lo peor y lo mejor de los guatemaltecos.

— Gonzalo Asturias Montenegro
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Las grandes tragedias, igual que las crisis mayores, permiten que salga lo mejor o lo peor de las personas y de las instituciones; y la erupción violenta del Volcán de Fuego, que desarrolló una gran catástrofe nacional, no fue la excepción. En este artículo enfoco la poscrisis, y hago un recuento de los que dieron lo mejor, y de los que mostraron lo peor de sí: aplausos para los primeros y rechiflas para los segundos.

Para reivindicarse un poco, Jimmy debería despedir al Ministro del Medio Ambiente (quien eventualmente, como tiene experiencia de camarógrafo, podría ir a filmar los lahares, para algún noticiero de TV o de cable); al Secretario de la Conred (porque el cargo no es para una persona de la tercera edad, con dificultades para ver a distancia, aun con anteojos); a los subsecretarios de la Conred (que carecen totalmente de conocimientos y de experiencia en el tema); a la Ministra de Relaciones Exteriores (que mostró irresponsabilidad grande y manifiesta para coordinar el ingreso de la ayuda del extranjero); porque si ellos no cargan con las responsabilidades de los desaciertos del manejo de la catástrofe eruptiva, Jimmy tontamente se echa sobre sus espaldas la pesada carga de los grandes desaciertos de todos ellos, que, sin duda, coadyuvaron a que la tragedia fuera mayor.

En una clase de teoría política en la Universidad, un catedrático nos explicaba a los alumnos que en las crisis de un gobierno, los ministros y altos funcionarios son como los fusibles, que son los que primero deben saltar, para que no se queme la imagen del Presidente (los fusibles son reemplazables). Jimmy, sin embargo, desafiando todas las leyes de la política, prefiere echarse sobre los hombros todos los errores de los Ministros y de los subalternos, y hasta de la Tropa Loca. ¡Prefiere ser él el fusible! Por ello, su imagen está hecha añicos. Y no cambia. Y no entiende. ¡Increíble!

En otro orden de ideas, refiero que las grandes catástrofes sirven a los presidentes para mejorar su imagen, al mostrar de forma inmediata y personalmente, en los sitios de la tragedia, empatía para con los damnificados, y no haciendo, sobre todo, presencia en conferencias de prensa, como es el caso del presidente Morales; ante la tragedia, Jimmy debería de mostrar un rostro más humano, que expresara sentimientos de compasión, misericordia y de solidaridad, traducidos en hechos.

Pero no solo Jimmy mostró lo peor de sí, sino que también lo hicieron las Fundaciones y ONG que, pudiendo hacerlo, no arrimaron el hombro, como, entre otras, las Fundaciones Rigoberta Menchú, Mirna Mack, y Contra el Terrorismo; el GAM; la AEU de Lenina (la de la Vulva); la Usac; el CUC, Conic, Codeca, que manejan estos tres últimos cuantiosos fondos para sus movilizaciones; Joviel, que no organizó brigadas de maestros para repartir la ayuda privada que ha fluido constantemente. Las entidades mencionadas anteriormente se arrogan la representación de la sociedad civil cuando les conviene políticamente, pero se cruzan de brazos cuando lo exigen los verdaderos intereses patrios, en este caso, las necesidades de tantas personas sin mayores recursos que lo perdieron todo, TODO. ¡Rechiflas para todas aquellas instituciones y para sus directores a los que la tragedia les valió madre!

Ahora la población desea que el apoyo a los que lo necesitan sea realizado pronta, honrada y eficazmente; y que el MP deduzca responsabilidades penales, si las hubiere, a quienes por acción u omisión hicieron que la tragedia fuera mayor, porque los puestos públicos conllevan poder, honores pero también responsabilidades que no pueden eludirse. Y una pregunta que Jimmy no ha contestado: ¿por qué, con la misma información, un Club privado dio la orden de evacuación muchas horas antes de que lo hiciera la Conred? De la respuesta deberían de salir muchas fulminantes
decisiones presidenciales.

La erupción del Volcán de Fuego también permitió ver el rostro humano y solidario de millares de guatemaltecos. Un aplauso muy fuerte para centenares de rescatistas voluntarios (¡héroes anónimos!); a los cuerpos bomberiles; a todos los millares de personas que, de una forma u otra, ayudaron a sus compatriotas a quienes la tragedia los atropellaba; a la Policía; al Ejército; a las Cámaras; y a tantas entidades que organizaron centros de acopio y de distribución de la ayuda. Un diputado (que yo sepa solo fue uno) donó el sueldo de un mes para los damnificados. ¡Aplausos para todos ellos!

Como la crisis sigue presente, porque otras erupciones o la lluvia podrían ocasionar nuevas tragedias, digo que los guatemaltecos no debemos dormitar. La emergencia no ha pasado. Las víctimas nos necesitan. Y en la poscrisis, la reconstrucción exige el esfuerzo de todos, porque del gobierno se espera poco; y del CUC, Conic, Codeca y de las ONG y de las Fundaciones Rigoberta Menchú, Mirna Mack o Contra el Terrorismo y sus netcenters no podemos esperar nada, porque todos ellos solo llevan agua a su molino, según sus intereses, incluidos los económico$.

Es la hora no de sacar el cobre sino de dar lo mejor de nosotros. Cambiando la famosa frase de Descartes, digo: Iuvo ergo sum (ayudo luego existo). Los que no hacen nada son como muertos acarreando basura. ¡Estorban!

gasturiasm@gmail.com

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