Martes 19 DE Febrero DE 2019
Opinión

Y después de la tragedia, ¿qué?

El volcán de Fuego nos viste de luto, pero también de oportunidades.

— Estuardo Porras Zadik
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Las imágenes que circulan en las noticias y en redes sociales no le son fieles a la realidad y a la magnitud del desastre causado por el volcán de Fuego. Inclusive, parece ser que el Gobierno de Guatemala manipula los datos de las víctimas mortales, reduciendo el número a decenas, cuando expertos en la materia arrojan alarmantes cifras en los miles. Estos son seres humanos: hijos, padres, madres, amigos, conocidos de alguien. Hoy los buscan incansablemente, o los lloran al despedirse de ellos. Estos son guatemaltecos, familias enteras marcadas por una catástrofe y no simples estadísticas. Algunos no pierden la fe de encontrarles con vida y otros, resignados al asimilar la dura realidad, esperan darles una santa sepultura.

No podemos dimensionar la magnitud de este desastre, sin estar en el lugar de los hechos. Las desgarradoras imágenes, los videos de las labores de rescate, los testimonios de familiares desesperados, entre otros, solo son capaces de darnos una pequeña muestra de lo que ahí se experimentó, se vive y lo que está por venir. Entre los sobrevivientes hay quienes perdieron a toda su familia, su casa, sus pertenencias, en fin, todo. Estos son los guatemaltecos que hoy dependen del Estado, de sus instituciones y sus liderazgos. Lamentablemente, por la carencia de liderazgo e ineptitud del gobierno de turno, ni el Estado ni sus instituciones han sido capaces de abordar la emergencia como debió hacerse. Instituciones lideradas por amigos y correligionarios, en las que la incapacidad, el interés personal y la falta de experiencia son el común denominador, no podrán sacarnos de esta ni de cualquier otra crisis. Una vez más se pone en evidencia la nulidad de aquellos que hoy nos gobiernan, empeorando la situación al intentar atender un problema para el que no están capacitados y para el cual no poseen el liderazgo necesario. Los guatemaltecos están solos, pero con este gobierno parece ser que así les va mejor.

Al clamor de la maestra Marta Olivares, de la aldea El Rodeo, se suman millones de individuos que están hartos del descaro, cinismo e incapacidad del gobierno. Sin tapujos, desde el lugar de los hechos, doña Marta se dirige al presidente Jimmy Morales con un mensaje potente que pone al descubierto la realidad de los hechos, y la incompetencia del presidente ante los mismos. Que no lo dude el presidente, la mayoría de guatemaltecos piensan igual que doña Marta, lo que no han tenido es la oportunidad de decírselo. Sin embargo, estoy convencido que de este luto saldrán las oportunidades que tanta falta nos hacen, y errores como llevar al poder a quienes no tengan la capacidad de ejercerlo, no se volverán a cometer.

Los guatemaltecos debemos estar claros que esta no es la primera catástrofe natural, ni será la última. Vivimos en un país sísmico, volcánico y ciclónico; la naturaleza seguirá imponiéndose sin consideración alguna, a esta no se le controla. Sin embargo, otra catástrofe política sí puede evitarse, depende de nosotros no permitir que una como la que llevó al poder en el 2015 a Jimmy Morales, suceda de nuevo. Pronto esta tragedia será parte de la historia. Pero después de la tragedia, ¿qué? ¿Permitiremos que algo que se puede evitar, se repita? Las alarmas suenan ante la posibilidad de otra catástrofe política en el 2019.

Los guatemaltecos hemos demostrado de qué estamos hechos. En contraposición a un gobierno estéril, millones de personas se solidarizaron con su prójimo dejando por un lado sus diferencias, y mostrando lo que unidos pueden lograr. Guatemaltecos unidos por Guatemala ante una de las peores catástrofes naturales de nuestra historia. Hoy debemos hacer lo mismo al dejar las diferencias por un lado, rehusémonos a que otra catástrofe política vuelva a ocurrir. Ese cataclismo sí está bajo nuestro control y podemos evitarlo…

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