Jueves 20 DE Septiembre DE 2018
Opinión

El gobierno está enterrado

Enamorado del dinero, la publicidad y la banalidad.

— Édgar Gutiérrez
Más noticias que te pueden interesar

Criminal incompetencia. Ese es el calificativo justo para Jimmy Morales y su equipo de colaboradores. Desde ignorar una alerta (Conred) que pudo haber evitado cientos de víctimas que habitaban en los alrededores del volcán de Fuego, hasta la absoluta ignorancia de los procedimientos para recibir la ayuda internacional (la canciller), que volvió a retratar ante el mundo a este Gobierno fallido. ¿Y qué decir de Jimmy Morales? En el video de Soy502, la maestra Marta Olivares de la aldea El Rodeo, dirigiéndose, con micrófono en mano a las autoridades, retrató fielmente a ese desastre de presidente:

“Perdonen, pero el martes, en la (escuela tipo) federación de Taxisco, donde hay un montón de damnificados, el presidente (Jimmy Morales) me dijo: solo voy a ir a inaugurar unas calles y de último paso por allá (donde están las víctimas) ¿cómo deja de último a esta gente? Perdonen que los diga, pero así soy yo…”. Por eso Jimmy Morales es la encarnación del antilíder; el más grande y penoso error de la elección democrática desde 1985. Martin Luther King decía que los verdaderos líderes están enamorados de la justicia, no del dinero; de la humanidad, no de la publicidad.

Jimmy Morales está enamorado del dinero y de la publicidad y también de la banalidad, pues su naturaleza calza con todos sus sinónimos: trivialidad, futilidad, insignificancia, bagatela, fruslería. El pueblo entero está volcado, desde el primer día, hacia la tragedia y la atención de las víctimas. Jimmy Morales y su Congreso, entre tanto, están aprovechando esa generosidad y solidaridad con el prójimo para dictar su impunidad y la de sus mentores, los uniformados asesinos en masa de civiles inermes. (Aunque el sábado, con la movilización y furia de la Plaza, se vio que no la tendrán tan fácil).

No sorprende que los empresarios del mea culpa se echen para atrás, al no reconocer en los tribunales su responsabilidad en el financiamiento ilícito de Jimmy Morales. La frontera entre los empresarios está clara. Hubo quienes afrontaron valientemente sus fallas, reconociéndolas, y otros que jugaron a dos bandas a la vez y están a punto, en efecto, de ganar su impunidad. Se están autocondenando ante la Historia, que los verá con lentes cercanos, no como ahora las cámaras de prensa. Previsiblemente a finales de esta semana ya no habrá delito qué perseguir porque el Congreso decidió recetar(se) la amnistía, reformando el 407N del Código Penal; sin embargo, la pena moral será más drástica de lo que sus abogados y diputados del Pacto de Corruptos pueden ahora anticipar.

Los nuevos líderes que harán la diferencia en la construcción de un país decente, con carácter y vergüenza están saliendo de la gente común y corriente, ordinaria, que en verdad es extraordinaria, porque las circunstancias se los demanda y no rehúyen, aunque no se creían capaces. (En cambio, un presidente, que en teoría debe ser extraordinario, pues alcanzó el voto popular mayoritario, es, en realidad, ordinario, como se ve con Jimmy Morales y quienes se le acercan). La materia de transformación late en los voluntarios/as de todas las edades que asisten a los albergues, los socorristas y bomberos, y los vendedores callejeros que ofrendaron sus primeras ventas para la causa. En esos incondicionales solidarios. Ellos/as recibirán el afecto, la gratitud y el aplauso espontáneo, como los bomberos hace un par de días al entrar al restaurante en Escuintla: nos conmovió hasta el punto de la lágrima.

Etiquetas: