Sábado 17 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Que la ayuda fluya con transparencia

Es el momento de exigirle al gobernante que no burocratice, ni militarice el criterio con que todos los insumos que gente y pueblos solidarios quieren hacer llegar a los afectados.

— Silvia Tejeda
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Menos mal que, algunas de las empresas e instituciones extranjeras que han ofrecido su ayuda para los damnificados de la erupción del volcán de Fuego, el pasado domingo, lo han manifestado claramente: “Nuestra condición es que la ayuda que brindamos, al pueblo de Guatemala, llegue directamente a cada uno de los damnificados”. Es decir, que la entrega de los materiales enviados o el dinero, no caiga en manos de la actual burocracia que ya ha comenzado a poner cortapisas.

Según lo han manifestado los expertos, sí existen protocolos que se pueden poner a funcionar inmediatamente después de acaecida una tragedia, pero aquí, el gobernante en su afán de que sea el Ejército el que controle los aportes, a través de la Conred, ha tomado como pretexto admitir que los necesarios para comenzar a aceptarla, todavía se están preparando.

Por lo denunciado y fotografiado en las redes sociales, nos hemos dado cuenta de la penosa situación de rechazo a varias inmediatas colaboraciones que reaccionaron organizando colectas desde El Salvador, Honduras y México, pero que se toparon con las desagradables sorpresas de que no los dejaron ingresar al país, con un rotundo rechazo de parte de las autoridades aduanales de Guatemala. Todo porque se estaba dando tiempo para que la SAAS y quién sabe qué otros brazos oficiales, se desplazarán por los departamentos declarados en estado de calamidad que circulaban impartiendo órdenes para que cualquier ayuda se canalizara hacia los centros de acopio oficiales.

Si bien, es indiscutible que el Ejército es la única institución organizada para poner en actividad una logística que se despliegue en toda la República, también es otra verdad que, en los casos en que los gobiernos anteriores recurrieron a un brazo de esa institución para canalizar hacia los afectados las ayudas, es ya parte de una oscura historia, como en los tiempos del Comité Nacional de Reconstrucción –dirigido por un militar–, muchos de los materiales recibidos fueron destinados a grupos privilegiados que no los necesitaban. Y con mucho descaro se veían tiendas de campaña y otros enseres, enviados para los damnificados, luciendo en jardines en casas de descanso. Personalmente visité sus bodegas y me sorprendí como ahí retenían tantas cosas y materiales con que se pudo beneficiar a tantas familias que aún siguen necesitándolos. Pero lo recibido despertaba mucha codicia entre los allegados al gobernante de turno, y prefirieron dejarlos sin beneficio para el pueblo afectado.

A lo anterior es necesario recordar que de toda la ayuda recibida para el Mitch, muchos alimentos y materiales perecederos, los encargados decidían que era mejor que se pudrieran en las bodegas para no hacerle competencia a sus amigos los comerciantes. Para ejemplificar es imperativo relacionar cómo la justificación de un estado de calamidad en el terremoto de San Marcos, en mucho sirvió de pretexto para que los allegados a Baldetti y Pérez Molina lograran jugosos contratos que después no cumplieron, y quien quiera visualizar tales estafas, dese una vuelta por las aldeas afectadas donde la ruindad en viviendas y escuelas jamás fue considerada.

Desde otra perspectiva, hemos visto la respuesta inmediata de ayuda a las víctimas que han tenido las agrupaciones de beneficencia, los clubes, las empresas y la población de muchos lugares, la población civil, en general, que se han volcado generosas y personalmente para organizarse en brigadas de atención a todas las víctimas. Nos hemos emocionado, hasta las lágrimas, viendo a los cuerpos de bomberos, brigadas de auxilio y a los grupos de soldados arriesgando sus vidas en ese afán de prestar ayuda en las distintas situaciones de emergencia. Es decir, ha sido una respuesta inmediata y solidaria del pueblo para sus hermanos más afectados. Ahí la burocracia no estuvo presente y todas las acciones que se organizaron fueron acertadas.

¿Entonces? Es el momento de exigirle al gobernante que no burocratice, ni militarice el criterio con que todos los insumos que gente y pueblos solidarios quieren hacer llegar a los afectados. No queremos que se conviertan en otro foco de corrupción oficial. Le demandaremos que esos casi 200 millones de quetzales con que cuenta ya el Presupuesto de la Nación, para una emergencia, sean canalizados para adjudicar nuevas viviendas a los más de 3 mil 655 que se quedaron sin hogar, lo mismo que los 12 mil 277 evacuados para que sus vidas no peligren más. Ya Ricardo Arjona espera su accción y su respuesta. Exigimos transparencia y, para ello, muchos fiscalizarán la distribución y atención que los designados presten a los miles de afectados.

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