Domingo 23 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Lo trágico es no tener gobierno

En Guatemala, el bien común está secuestrado por el cinismo.

— Carol Zardetto
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Todos dan por sentado que no hay de otra: la gente se va a reasentar en las faldas del volcán de Fuego pasada la tragedia. Otras comunidades también continuarán asentadas en lugares inhabitables. Será cuestión de tiempo para que nos angustiemos por otra ola de muertes y destrucción. Correremos a comprar víveres y frazadas para paliar su dolor (que también es nuestro) y luego, continuaremos agachando la cabeza, arrastrando una ciudadanía secuestrada por una gavilla de cínicos que casi con orgullo afirman no saber nada de los cargos que ocupan, pero cobran el salario de expertos.

La gente comprende a la perfección su dilema y no es que se empecine en el absurdo. El problema es que no tiene alternativa. El Estado en Guatemala no está allí para resolver problemas básicos como la vivienda o el ordenamiento territorial. Parece que tampoco importa la gestión medioambiental. El actual Ministro confiesa abiertamente que no sabe nada del tema y, sin embargo, recibe un aval del Congreso de la República. ¿Y la aplicación de las estrategias y leyes medioambientales que podrían paliar los riesgos?

Por su parte, el director de la Conred hasta parece molesto por los cuestionamientos que su gestión suscita. Sus excusas son pueriles: dice que no entendió los reportes del Insivumeh, dice que la gente estaba llamada a “autoevacuarse”. Cualquiera diría que no hay teléfonos para aclarar las dudas, o que no tenemos Estado para procurar una evacuación ordenada. Y, para mientras, ¿dónde estaba el liderazgo del presidente?

La tragedia ha tenido la virtud de restregarnos en la cara el mal uso que se hace de nuestros impuestos: mientras los servicios públicos son paupérrimos (bomberos sin equipo adecuado; puentes que no se construyeron; equipos sísmicos que no se tienen), los altos funcionarios ya no saben de qué ostentoso gasto se pueden aprovechar a nuestra costa. Si a esto añadimos que no hacen su trabajo, que las tareas de planificación y ejecución brillan por su ausencia (el presupuesto de vivienda tiene un 18 por ciento de ejecución) pues resulta que mantenerlos nos sale carísimo. El presidente tiene el salario más alto de Latinoamérica, pero ¿qué beneficio ha tenido Guatemala de su gestión? No solamente le falta profesionalismo. Se ha lucido con su falta de liderazgo y no muestra una gota de empatía. Básicamente es un presidente ausente.

Estamos sosteniendo en puestos de poder a cientos de funcionarios que, lejos de hacer el trabajo para el que fueron contratados nos están dañando. Porque la ausencia de gestión pública es cada día más evidente y nos pesa, porque los gastos superfluos roban el espacio a las cosas necesarias, porque se privilegia aquello que destruye el bien común, porque al final, la falta de trabajo y acciones efectivas de los funcionarios el pueblo lo paga con muertos.

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