Miércoles 21 DE Noviembre DE 2018
Opinión

La tragedia nos desnudó

Somos un pueblo caritativo sin duda, pero el volcán logró aflorar nuestras profundas divisiones.

— Rodolfo Neutze
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Toda muerte es trágica pero más aún la de cualquier niño, sea como sea que suceda. En este país todos los fines de semana ocurren tragedias (asesinatos, accidentes estúpidos, violaciones, etcétera) y pareciera que nos hemos vuelto inmunes a esas noticias, nada nos conmueve. Pero cuando un evento como el del volcán de Fuego sacude nuestra pasividad y el mundo se fija en nosotros, entonces salimos de la insensibilidad que da la indiferencia y la apatía. Nuestra sociedad todo lo bueno que hace con una mano pareciera destruirlo con la otra. Es realmente desgarrador ver imágenes de la tragedia utilizadas para prolongar y aumentar nuestra inútil pelea entre guatemaltecos. Que si el Gobierno/Presidente no hizo nada; que si los políticos son unos aprovechados; que los grupos que paran carreteras dónde están apoyando; que las ONG ahora brillan por su ausencia; etcétera, y decenas de ataques que no dejan nada más que una herida mayor.

Mi mayor preocupación, que se clarifica con esta tragedia, es que estamos a las puertas del libertinaje ya que nadie cree en el prójimo, menos en el Estado y sus instituciones. Todos los sectores, hasta un humilde niño vendedor de chicles, hemos colaborado con tiempo, dinero o productos para aliviar a los damnificados. Pero todos hemos buscado un camino propio, independiente del esfuerzo de otros en los que no confiamos, sean del Estado o particulares. Es decir que ni en una tragedia podemos unirnos sino que nos separamos. ¿Quién supervisa o centraliza esta masiva caridad? ¿Quién garantizará que la donación del famoso niño, como la de todos, llegue realmente al lugar correcto? Desafortunadamente, nadie, y no se mira en el corto plazo que cambie dicha situación.

Nadie quiere hablar de política en estos momentos, pero estamos a escasos doce meses de elegir a todas nuestras autoridades que tomarán posesión en enero del 2020. Los partidos políticos debemos convencer a cientos de guatemaltecos que acepten el reto de participar e intentar desde la función pública mejorar al país. Cómo lo vamos a lograr si toda la sociedad generaliza y reprueba la labor de los políticos. Por ejemplo, de los 158 diputados hay un puñado terrible, otros simplemente malos y muchos regulares y buenos. Pero el Congreso se lleva la peor calificación apenas un pelito arriba de la del Presidente. NO podemos echarle la culpa de todo a la clase política porque al final nos guste o no, los elegimos nosotros, nadie los impuso. Que hay chance de mejorarlos por supuesto. Pero para eso se necesita que no los generalicemos a todos, que no critiquemos si no participamos de alguna manera y que les exijamos mucho. Pero no podemos exigir a posteriori, debe ser antes de elegir. De seguir con este ataque parejo a todos, nadie que valga la pena se va a animar a dar el paso tan importante de querer construir el país. Los cueros y pícaros no se asustan con ninguna portada de prensa, seguirán tirándose y eligiéndose. Pero esos ciudadanos que valen la pena que lleguen a gobernar nos van a dar las gracias por considerarlos como candidatos, pero van a quedarse sin participar. Cada tweet, cada palabra en los medios escritos o en los audiovisuales que atacan a toda la clase política nos condena a que la que viene sea peor. En junio 2019 elegiremos a cientos de funcionarios públicos, empecemos desde hoy a intentar que sean los mejores. No metamos a todos al mismo canasto o seguiremos con más de lo mismo.

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