Domingo 18 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Qué pena

Utilizar la desgracia ajena para dar rienda suelta a sus odios.

— mario mérida
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La tragedia sucedida el pasado domingo nos causó estupor a los miles de guatemaltecos que nos enteramos por los medios de comunicación, asimismo nos impresionó la respuesta de cientos de conciudadanos, que sin distinción alguna salieron en apoyo de las víctimas y rescatistas. Penosamente también abrió la puerta para que los eternos frustrados, huéspedes temporales en nuestro país, se dedicaran a descalificar y atacar tanto a instituciones que participan en las labores de rescate, como a otras personas y organizaciones que no aparecieron entre quienes corrían rescatando sobrevivientes, sirviendo alimentos o colaborando en los centros de acopio. En las redes también se cuestionó la ausencia del sindicato del señor Joviel Acevedo y otras organizaciones campesinas, a la Conferencia Episcopal, la señora Nobel de la Paz, además de criticar al pastor Cash Luna por no ofrecer la Casa de Dios como albergue. Señalamientos resultan absurdos, porque participar es un acto de conciencia y solidaridad o quizás ignoran que ya contribuyeron a su manera.

En referencia a las críticas por la pérdida de vidas humanas –sin conocerse aún– por la inacción o acción tardía de las autoridades responsables de alertar a los pobladores, está por establecerse. Uno de los medios de comunicación publicó un lacónico comentario del señor Carlos Caljú, quien expresó: “La Policía nos preguntó si queríamos vivir” y nos trasladó a La Antigua. El señor Ángel Acajabón, en una breve entrevista dijo: Escuchamos los retumbos y les dije a mis hijos resguardémonos, el volcán está bravo. Después solo se escucharon retumbos y gritos de la gente que corría para arriba, y de ahí ya no se oyó nada. (‘Nuestro Diario’. 05-06-18).

La respuesta inicial se desarrolló según los protocolos particulares de cada institución, algunas con mayor eficiencia que otras por su organización y experiencia, como el Ejército, Bomberos Voluntarios y Municipales y, otras que reaccionaron de manera improvisada, pero no por ello menos efectiva como la Policía Nacional Civil cuya labor se aprecia en la portada de ‘elPeriódico’ (04-06-18).

La primera conferencia de prensa fue una ampliación de lo que ya se conocía, además de excusas, titubeos y el ofrecimiento de viviendas. Considero que el presidente podría activar el Consejo Nacional de Seguridad, como Comité de Crisis y lograr mejores resultados ya que los efectos de lo sucedido lo acompañarán el resto de su mandato.

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