Lunes 22 DE Julio DE 2019
Opinión

Bajo el volcán

La diferencia entre Laugerud y Jimmy Morales.

Fecha de publicación: 07-06-18
Por: Edgar Gutiérrez

La mañana del 4 de febrero de 1976, el entonces presidente Kjell Eugenio Laugerud García bajó las gradas del Palacio que dan a la ahora Plaza de la Constitución. Estaba desolado y el país postrado por un terremoto que lo sacudió hasta los cimientos, dejando decenas de miles de muertos y la mitad de habitantes damnificados. El presidente Laugerud, ilegítimo, pues era producto de un escandaloso fraude electoral fraguado por el alto mando militar, no sabía qué hacer.

Mario Solórzano Foppa, un periodista que regresaba legítimamente del exilio (director del telediario Estudio Abierto y del periódico Nuevo Diario), a donde no fue por opción sino por familia, se le acercó a Laugerud y le dijo: Estamos heridos, pero no de muerte. Esa fue la frase clave. El gobernante se subió en un plan de emergencia y reconstrucción (el Comité de Reconstrucción Nacional) que le hizo ganar la legitimidad, y que, por cierto, dio paso a otros fenómenos sociales y políticos de transformación del país en la turbulenta década de 1970.

En la mañana del domingo 3 de junio de 2018 las cosas empezaron como broma, no como tragedia o anuncio aciago, según los protocolos tan avanzados ante los desastres naturales en estos tiempos. La foto del volcán de Fuego echando densas humaredas circuló profusamente, y sus habituales movimientos fueron registrados al menos una semana antes. La autoridad responsable, estuvo quieta, quizá pensando que era otro de los tantos movimientos de un volcán activo, pero perezoso. Fue un cálculo equivocado. Cuando esa autoridad, la Conred, reaccionó era tarde. Muy tarde. Fatalmente tarde.

Las escenas que circulan en el mundo son duras, estremecedoras. Medio mundo llama o escribe preguntando si estamos vivos. La sensación es que Guatemala se desbarrancó. (Mientras, Jimmy Morales solo habla del dinero –que dice que no tiene para hacerse cargo de la emergencia. Es lo único que lo ocupa, pues psicológicamente él ya está fuera de la Presidencia de la República y del país, pensando qué colchón financiero lo acomodará).

En 1976 Laugerud García se volcó a atender la tragedia. En 2018 Jimmy Morales a saber dónde está. Solo vemos al Congreso afilando colmillo para recetarse impunidad (o venderla), mientras el pueblo se volvió rescatista. La labor que no hace el Estado, la lleva a cabo la gente, que, al cabo, es el único Estado que estos países se dan a sí mismos. En las tragedias el Estado queda desnudo o se viste. En este caso, ha mostrado su esqueleto a cuerpo entero.

Así las cosas, la lava política alcanzará al Congreso y a Jimmy Morales. Ante la tragedia, la gente se vuelca generosamente y da todo lo que puede dar. Pero también se las cobra. Jimmy Morales es un pusilánime, un quejoso. Y sus diputados aliados, de su bancada y de sus compinches, como el partido Todos, son unos pillos incorregibles que negocian impunidad mientras la gente se muere.  Su compinche, el diputado José Ubico, de Sacatepéquez, hizo un show y las redes sociales se lo comieron. Tal como corresponde.

En conclusión. La gente sufre. El pueblo acude generosamente al rescate. Jimmy Morales y sus diputados, como Arzú huérfano, Felipe Alejos y compañía, solo piensan en salvar su pellejo. Veremos cuánto aguanta la situación. Creo que no mucho.

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