Martes 18 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Pregunta pública al Procurador de los Derechos Humanos

Lo más escaso es el liderazgo moral.

— Gonzalo Asturias Montenegro
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Antenoche, muchos vimos las escenas de una mujer indígena, Lucrecia Xicoy de 19 años, que era azotada, en Santa Cruz del Quiché, por robar 15 prendas típicas, todo ello como parte de un castigo de la justicia indígena. También en Santa Cruz, vimos la semana pasada al joven Andrés Zapeta de 26 años, caminando descalzo, con una gruesa cadena que iba del cuello al pie, cargando sobre la cabeza y espalda una puerta metálica, como castigo comunitario indígena, ordenado por las autoridades ancestrales, por robo de herramientas de albañilería, cemento, tubos y de la puerta que llevaba en la espalda. Posteriormente, vimos por la televisión cómo lo azotaron con vara de membrillo. ¡Menudo escarmiento!

Yo le pregunto públicamente al Procurador de los Derechos Humanos, si los castigos descritos son o no una violación a los derechos humanos; y, en su caso, si los condenará o los dejará pasar, como tantas violaciones a los derechos humanos que se cometen en el país, y a las que él les da la espalda. ¡Pareciera que el Procurador solo emite condenas cuando la galería aplaude!

(Y como dice el refrán chapín de que antes que digan digo, aclaro que yo he escrito en defensa de la justicia indígena, siempre y cuando las penas que imponga no violen los derechos humanos). Ahora le toca al Procurador hacer lo propio. Su silencio no es tolerable, porque es parte inherente de su cargo y de sus funciones.

El asunto medular es que desde 2015, un nuevo espíritu surgió en Guatemala que resumo diciendo que se enfoca a que haya total honradez y un modo de actuar ético en el quehacer público, alejado de las marrullerías de antaño. Del gobierno de Jimmy he dicho que apesta a reposadera hedionda, porque sigue anclado a la vieja política; ahora el turno es del Procurador, quien debe de tener un modo de actuar que responda al espíritu surgido en 2015, lo cual le exige que no sea, como hasta ahora, selectivo en las condenas que emita, guiado por criterios ideológicos propios.

En su columna Catalejo, la semana pasada, Mario Antonio Sandoval (Presidente de Guatevisión y Subdirector de Prensa Libre) contó que en una conversión privada sostenida con el Procurador, le señaló al Magistrado de conciencia “la necesidad de actuar según el criterio de ser de los derechos humanos, situados más allá de las ideologías… Hace algunos días –sigue diciendo Mario Antonio– (el Procurador) habría participado en un evento de una agrupación cuya línea incluye el choque y el irrespeto a las normas, hasta incurrir en riesgos de violar derechos humanos de otros grupos sociales”. Según puntualizó otro columnista, la agrupación señalada por Mario Antonio supuestamente habría sido el CUC. Fritz Thomas, de Prensa Libre ,escribió que el Procurador asistió a la Asamblea del CUC, con gastos pagados (por el erario público): el Procurador “ha caído –escribió textualmente– en los vicios propios de las burocracias, que son principalmente la acumulación de poder, la atracción y abuso de recursos, la búsqueda de protagonismo para glorificarse y, en este caso específicamente (el del CUC), la promoción de una agenda eminentemente política”. ¿Qué hacía el Procurador en una asamblea del CUC? Por ello, no es de extrañar que Mario Antonio también escribiera que el Procurador “ha tenido errores de principiante”. Señor Procurador, ¡escuche lo que dice la prensa!, que no lo hace por molestar, sino por poner las cosas en su lugar, sobre todo, estas que son éticas.

En otro orden de ideas, cito a Jeffrey Sachs, que en este medio escribió: “La mayor escasez mundial no es de petróleo, o de agua potable ni de comida, sino de liderazgo moral… Sin embargo, el poder aborrece de la verdad y la combate sin tregua”.

Efectivamente, uno de nuestros mayores problemas es la falta total de liderazgo moral que exhiben gran parte de los gobernantes, de los diputados, de los magistrados… ; y que también el Procurador muestra, cuando no barre parejo, sino según criterios de conveniencia política propia. (¡Derechos humanos sometidos a los criterios políticos!)

Es una pena que el Magistrado de Conciencia no sea una persona de integridad moral, que pudiera ser puesta de ejemplo, en esta etapa de nuestra historia, marcada por la lucha entre la verdad y el marrullerismo. Como decía el autor de la cita, “el poder aborrece de la verdad y la combate sin tregua”. Al Procurador, la camisa le quedó demasiado grande.

Finalmente, vuelvo al comienzo de este artículo para preguntar públicamente de nuevo al flamante Procurador de los Derechos Humanos si condenará o no, lo que a todas luces son violaciones públicas de los derechos humanos; o si, por el contrario, las dejará pasar como lo ha hecho en tantas otras ocasiones. Es una pregunta ética, dirigida a edificar un país con el liderazgo moral que hasta ahora no existe. Este artículo se encamina a construir, junto con millares de hechos más de los chapines, una nueva Guatemala, que no sea, como hasta ahora, remedo de país. Espero la respuesta del Procurador.

gasturiasm@gmail.com

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