Sábado 20 DE Julio DE 2019
Opinión

Las circunstancias exigen más democracia

Las actuales generaciones debemos dirigir nuestro esfuerzo a la creación de condiciones que aseguren más democracia.

Fecha de publicación: 30-05-18
Por: Lizardo A. Sosa L.

Es iluso pensar que, persistiendo en los mismos esquemas, saldremos sostenidamente del atolladero de nuestro sistema político. Ya empezó el tradicional jueguito de busca-nombres salvadores derivados de ocurrencias personales o proveídos por élites y grupos de interés, sin que se establezcan procedimientos para una verdadera participación ciudadana en la selección de los candidatos a puestos de elección popular, condición indispensable para viabilizar la salida de la entrampada situación política y poner al país en posibilidad de enfrentar los problemas que lo agobian, que tienden a empeorar en la medida que no encontremos forma de entendernos y de asegurar el tratamiento de los problemas con proyección de largo y mediano plazo.

Las democracias republicanas, especialmente las parlamentarias, resuelven sus contradicciones llamando a elecciones periódicas para renovar su representación en el Parlamento y formar gobierno, o convocando elecciones anticipadas para superar debilidades o impasses que con mayoría precaria, inviabilizan el ejercicio de un gobierno estable, ya sea en su inicio, o en el transcurso del período de gobierno; en tales casos, las democracias parlamentarias buscan acuerdos entre las fuerzas políticas representadas y, de no alcanzarlo, acuden a pedir el voto ciudadano para refrescar el mandato del soberano y dotar de legitimidad y gobernabilidad al gobierno constituido.

En los últimos años, al menos cuatro democracias parlamentarias europeas muestran ejemplos de esa tradición democrática: En el Reino Unido, la votación sobre el ‘brexit’ dio al traste con el Gobierno del señor Cameron, y habilitó el paso al gobierno encabezado por Theresa May, quien podría necesitar de nuevo el refresco de consulta o elecciones para perfeccionar o anular el proceso. En España, después de elecciones en 2016, la imposibilidad de acuerdos determinó la convocatoria a nuevas elecciones en 2017 y éstas finalmente dieron paso a un gobierno de minoría encabezado por Mariano Rajoy quien el jueves 31 de mayo y viernes 1 de junio deberá superar una moción de censura del Partido Socialista Obrero Español, que podría dar al traste con su gobierno; resultado que podría obligar nuevas elecciones anticipadas. En Alemania, la escasa mayoría alcanzada por Angela Merkel en 2017 precisó acordar una gran coalición con el Partido Social Demócrata Alemán, alcanzada apenas días antes de una obligada convocatoria a elecciones anticipadas. En Italia, la imposibilidad de formar gobierno quizás requiera nuevas elecciones para superar la crisis.

En los regímenes democráticos presidencialistas, por el contrario, no se cuenta con mecanismos de control y ajuste y, por tanto, los ciudadanos tienen que aguantar los períodos de cuatro (Guatemala) hasta seis años (México) con gobiernos que rápidamente pierden la legitimidad y navegan durante largo período de tiempo de su mandato con bajos niveles de gobernabilidad y aprobación.

Por ello, las actuales generaciones debemos dirigir nuestro esfuerzo a la creación de condiciones que aseguren más democracia, lo que significa más y determinante participación ciudadana en las decisiones políticas y la posibilidad real de ajustes coyunturales de gobierno y de reformas constitucionales y legales que allanen ese indispensable requisito para salir algún día del atolladero. He planteado en anteriores entregas que la reforma de los Artículos 157 y 280 constitucionales es indispensable para abrir ese camino de creatividad y la posibilidad de que las nuevas generaciones construyan una nueva sociedad.