Miércoles 23 DE Octubre DE 2019
Opinión

Rebelión en Nicaragua

Fecha de publicación: 28-05-18
Por: editorial

En 1985, Daniel Ortega Saavedra, líder del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), asumió como Presidente de facto de Nicaragua y concluyó su mandato en 1990. Entre 1990 y el 2007 gobernaron Nicaragua, Violeta Barrios de Chamorro, viuda del asesinado periodista Pedro Joaquín Chamorro Cardenal (editor del diario La Prensa), Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños.

En el 2006 Ortega ganó las elecciones presidenciales para el período  2007-11, con el 38.07 por ciento de los votos válidos, ya que la Constitución de Nicaragua establecía que “(…) los candidatos a tales cargos deberán obtener como mayoría relativa al menos el cuarenta por ciento de los votos válidos, salvo el caso  de aquellos que habiendo obtenido un mínimo del 35 por ciento de los votos válidos superen a los candidatos que obtuvieron el segundo lugar por una diferencia mínima de cinco puntos porcentuales. Si ninguno de los candidatos alcanzare el porcentaje para ser electo, se realizará una segunda elección únicamente entre los candidatos que hubiesen obtenido el primero y segundo lugar y serán electos los que obtengan el mayor número de votos”.

Ortega decidió presentarse para la reelección presidencial, y, al efecto, logró que la Corte Suprema de Justicia declarara que le era inaplicable el artículo 47 de la Constitución, que prohibía la reelección presidencial. El FSLN lo postuló como presidenciable para las elecciones que se celebraron el 6 de noviembre de 2011, las cuales, según resultados oficiales, ganó con el 62 por ciento de los votos a su favor, lo que desató furiosas protestas de la oposición.

En enero de 2014, la Asamblea Nacional de Nicaragua, controlada por el oficialismo, reformó la Constitución, en el sentido de permitir la reelección presidencial indefinida, lo que automáticamente garantizó al gobernante Ortega la reelección y la perpetuación en el ejercicio del poder público. En febrero de 2016, la Asamblea Legislativa de Nicaragua destituyó a 28 diputados de la oposición política, quienes denunciaron un “golpe parlamentario” y un intento del “orteguismo” de instaurar un régimen de partido único.

El FSLN postuló a Ortega Saavedra y a su esposa, Rosario Murillo Zambrana, como candidatos a la Presidencia y Vicepresidencia de la República, respectivamente, y, según resultados oficiales, ganaron los comicios celebrados el domingo 6 de noviembre de 2016, tras haber obtenido el 72.44 por ciento de los votos válidos. La oposición política denunció fraude electoral.

A mediados del mes pasado, con motivo de la promulgación de la impopular reforma al régimen de seguridad social, estudiantes universitarios y adultos mayores salieron a manifestar y protestar. El régimen sandinista los reprimió brutalmente, lo que detonó una insurgencia generalizada, que ha provocado más enfrentamientos, fallecidos, heridos y detenidos. La Comisión Interamericana de DD.HH. ha registrado 76 muertos desde que iniciaron las protestas.

El régimen sandinista echó marcha atrás con la reforma al régimen de seguridad social. No obstante, la exigencia ahora es la salida del poder de Ortega y su mujer, demanda a la que se han sumado el sector empresarial, la sociedad civil y la oposición política. El régimen sandinista, abanderado del Socialismo del Siglo XXI y adherido a la denominada Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe (ALBA), acusa a los insurrectos de propiciar un “golpe de Estado”, en tanto que estos demandan la recuperación democrática.

El diálogo convocado por la Iglesia Católica ha quedado suspendido indefinidamente, por lo que se anticipan días aciagos para la sociedad nicaragüense, muy similares a las jornadas que se vivieron en 1979, cuando gobernaba Anastasio Somoza Debayle  (1967-79).