Miércoles 19 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Abejas africanizadas al rescate

— editorial
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Para mala fortuna de las decenas de miles de guatemaltecos que fueron víctimas de los bloqueos del magisterio a lo largo y ancho del país, las autoridades respectivas no tienen ni la centésima parte de efectividad y decisión que las abejas africanizadas peteneras. “No hagas a otros lo que no te gustaría que te hicieran”, un principio moral general que parece no entender la dirigencia sindical del magisterio, ni sus más rabiosos seguidores: poco le importa al sindicato magisterial afectar al país entero con tal de hacer imponer su voluntad. Aunque el principio moral arriba enunciado manda a que nadie debería alegrarse del mal ajeno, el incidente sucedido en el aeropuerto Mundo Maya con el grupo de maestros que bloqueaban estas instalaciones, seguramente representa para muchos una especie de “justicia divina” ante la incapacidad de las autoridades de hacer valer los derechos del resto de la población. Para fortuna de los revoltosos maestros, el personal médico del Hospital de San Benito no se encontraba en paro y pudo brindarles la atención médica necesaria. Tal vez así comprendan la importancia que tiene su presencia en la aulas, suponiendo, claro está, que estos bochincheros son maestros de verdad.

Para fortuna del país, cada vez es más grande el nivel de descontento entre padres de familia, comunidades y ciudadanía hacia el sindicalismo magisterial y sus métodos extorsivos. Creen que cerrando el acceso a puestos fronterizos, puertos y aeropuertos y bloqueando la libre movilidad en carreteras dañan a los ricos y poderosos, cuando en realidad a quienes más dañan es al pueblo que dicen defender. Lo que el Mineduc no se atreve a hacer lo han hecho algunas asociaciones de padres de familia que han impedido que maestros irresponsables regresen a las aulas de clase. Lo que la PNC, el sistema de justicia y la PDH no se atreven a hacer lo logró un enjambre de abejas africanizadas: disolver de manera inmediata y efectiva una protesta sindical que pretendía cerrar el acceso a un edificio público. El destino no lo quiera, el problema latente es que la inacción y complicidad de las autoridades responsables de mantener el orden puede llevar a que la población, harta de los desmanes magisteriales, tome justicia por propia mano. Esta vez fueron abejas y piquetes, la próxima puede ser violencia y muerte.

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