Viernes 21 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Política exterior prepago

Ahora también desafían a la misma sociedad guatemalteca diciendo que no darán a conocer quiénes pagaron el bullicioso y multitudinario viaje de la comitiva oficial a Israel.

— Manfredo Marroquín
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La política exterior de un país refleja en el fondo y a veces también en la forma, la política interna que lleva un gobierno. Nuestro caso es un buen ejemplo de cómo la política exterior nacional está siendo arrastrada a situaciones de gran riesgo y exposición al absurdo, como resultado de una política interna esquizofrénica y delirante que busca a toda costa imponer el interés personal de los gobernantes por sobre el interés nacional.

No ha bastado con tomar una decisión que tiene un gran trasfondo para el país al mudar nuestra embajada en Israel de Tel Aviv a Jerusalén, rompiendo un consenso internacional de la mayoría de países del mundo consagrado en una resolución de Naciones Unidas, y exponiéndonos a represalias de todo tipo por el mundo árabe, pero ahora también desafían a la misma sociedad guatemalteca diciendo que no darán a conocer quiénes pagaron el bullicioso y multitudinario viaje de la comitiva oficial a Israel.

No haría falta acudir a preceptos legales para rechazar los argumentos de la canciller pues por sentido común todo funcionario a ese nivel debería entender la obligación que tiene de rendir cuentas en cualquier asunto público; no digamos en uno como este que compromete a futuro la seguridad nacional y las relaciones comerciales.

Pero como el sentido común es mucho pedir para las actuales autoridades vamos a citar solo dos preceptos legales que están obligados a cumplir y por tanto revelar quién o quiénes pagaron por ese viaje y a cambio de qué lo hicieron.

La ley de probidad y responsabilidades de funcionarios y empleados públicos establece en el Artículo 18, inciso c las siguientes prohibiciones: Solicitar o aceptar directamente o por interpósita persona, dádivas, regalos, pagos, honorarios o cualquier otro tipo de emolumentos. Es decir que o rinden cuentas de quién corrió con los gastos de ese viaje o caen en esta violación a la norma.

Pero más desafiante es todavía la violación a la Ley de Acceso a la Información Pública que establece como información pública de oficio del Organismo Legislativo presentar informe de los gastos y viáticos de las delegaciones de cada institución al exterior del país, así como el destino, objetivos y logros alcanzados.

Estamos ante un caso de plena desobediencia de las leyes del país por parte no solo del Ejecutivo sino de todos los que integraron esa comitiva que en su mayoría eran funcionarios públicos de alto nivel, incluidos los presidentes de los tres poderes del Estado.

Si haber tomado la decisión de cambiar esa embajada es tan buen negocio para el país ¿por qué no rendir un informe completo como lo manda la ley de acceso a la información pública y por qué recibir favores de terceros de los cuales no tenemos información para saber si ellos se beneficiaron más de tal decisión que el país mismo?

Política interior y política exterior muestran una coherencia impresentable desafortunadamente para el país.

Estábamos acostumbrados a que la política interior dejara más sinsabores y decepciones en cada periodo presidencial pero ahora además se quiere hacer gala ante el mundo de nuestro subdesarrollo político y diplomático.

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