Lunes 18 DE Marzo DE 2019
Opinión

Los caminos de Venezuela

La presión internacional se hará sentir, más allá del Grupo de Lima, que acertadamente no reconoció el proceso, pero tampoco será lo suficiente como para provocar un cambio de régimen.

— Roberto Antonio Wagner
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Si algo queda claro con la “reelección” de Maduro en Venezuela el domingo pasado es que actualmente la oposición en aquel país no es una garantía de cambio. En otras palabras, si se llega a dar un cambio de gobierno en aquel país en los próximos meses este no será democrático ni mucho menos pacífico (dos conceptos totalmente ajenos al actual desgobierno).

En diciembre del 2015 se notaba el cambio en aquel país con la victoria de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) que ganó dos terceras partes de la representación en la Asamblea Nacional. Desde entonces la popularidad de Nicolás Maduro se ha mantenido a la baja mientras la pobreza, pobreza extrema e inflación han alcanzado cifras escalofriantes. Nutridas comunidades de venezolanos están formándose y creciendo en diversos países de la región, siendo Guatemala uno de ellos. El alto al cambio del 2015 se detuvo con las elecciones regionales del 2017 y la reciente burla a la democracia del pasado fin de semana reflejan por un lado que la maquinaria estatal por movilizar personas no está completamente desgastada y su capacidad de fraude, plenamente demostrada, nunca fue debidamente denunciada. Por otro lado, mientras Maduro y sus socialistoides aprendices de tiranos no descansan, la MUD parece hacerlo y mucho. Nuevamente se encuentran divididos ante un panorama adverso y tal parece que el logro del 2015 fue el de una unión transitoria, únicamente sólida frente a procesos electorales y no un proyecto funcional el resto del tiempo.

La presión internacional se hará sentir, más allá del Grupo de Lima, que acertadamente no reconoció el proceso, pero tampoco será lo suficiente como para provocar un cambio de régimen. Mientras que no se muestren señales de reforma, las opciones para salir de la crisis en el corto plazo para muchos tomadores de decisiones serán una más turbia que la otra: apoyar y promover una negociación interna entre actuales funcionarios, civiles y militares y oposición para conformar una especie de gobierno paralelo o el uso de una violencia más sofisticada como poder intervencionista de cambio. Sin una oposición concentrada, las presentes opciones internacionales y de gobierno aumentarán la crisis.

@robertoantoniow

 

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