Viernes 16 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Luis Galich Porta (13/9/1951-13/05/2018)

Fue un bastión para el concierto del siglo cuando nuestra Huelga de Dolores cumplió sus primeros cien años.

— Eduardo Antonio Velásquez Carrera
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En el año de 1973 terminamos el bachillerato en ciencias y letras (clavos y litros, decían los frecuentadores de la tienda de Doña Trinis) en el Colegio Salesiano Don Bosco. Nos graduamos un radiante 20 de octubre de aquel año. Para entonces, ya sonaba en la radio y naturalmente ya la habíamos escuchado en vivo, “Vuestros Pies” éxito de Luis Galich y su grupo “Santa Fe”. Para entonces, celebraban sus quince años, amigas y las amigas de nuestras amigas, por lo que sus padres, los que podían echaban la casa por la ventana, contratando al grupo mencionado o bien al grupo musical “Siglo Veinte”, cuyo cantante insignia era Gentry, muy estimado amigo de nuestro querido René “El Chucho” Rodríguez Bustamante (†), vecino de Utatlán I y orgulloso estudiante del Central para Varones, quien nos avisaba donde serían “los toques”. Se sabía que los Galich eran intelectuales y artistas, no solo por el llamado “Verbo de la Revolución”, Don Manuel Galich, talentoso dramaturgo y distinguido político revolucionario, padre de Luis y del doctor Luis Fernando Galich, quien además fuera alcalde de la ciudad, padre de nuestros compañeros de estudios en el colegio salesiano, Alejandro y Franz, por entonces escritor en ciernes. Me contaron muchos años después, cuando yo vivía en el Brasil, que mi madre se alegraba, que mis hermanos y sus amigos cantaran “Vuestros Pies”, pues con esa melodía me recordaba. Hubo parrandas en las que participaban ambos grupos y como decíamos los patojos de la época se “discutían” la música en las fiestas de nuestra adolescencia. Con los años, Luis Galich empezó a cantar con su grupo en las misas que se celebraban, en la Iglesia de la Virgen del Perpetuo Socorro, cercana a las colonias Utatlán I, Toledo, El Pedregal, Centroamérica, etcétera. Eran los tiempos del llamado Padre Hippie, como fuera conocido Salvador Huguet, quien además era un excelente jugador de ping pong. Posteriormente, enamoró a una patoja y amiga querida de nuestro barrio y se casó con Nadia Flores, en una misa que se celebró en la mencionada iglesia. Ese casamiento duró poco. Por esos años creo que escribió otra melodía que se tituló “Las flores de tu huipil”. Luego formó el Grupo Pirámide y con otro éxito de su autoría, “La mitad de mi naranja” representó a Guatemala en un festival OTI. Lo dejamos de ver largo tiempo y ahora me entero que emigró al Canadá. Con el nacimiento y la infancia de nuestros hijos, aparece nuevamente Galich en nuestras vidas, cuando para la Nochebuena y la Navidad, se hacen populares los casetes de Pollo Campero, titulados “Navidad en la Granja”, en donde Pollito, Maloso el Jabalí y demás personajes hacen las delicias de los niños y niñas. Galich estaba en ese proyecto de historias y canciones para la infancia y según Miguel Ángel Zea Sandoval, la voz de Maloso, el Jabalí, era la de Lenín Fernández, músico también recientemente fallecido. Chaly Aguilar Peltzer, tuvo la feliz idea de invitarlo a la inauguración de la planta de la empresa farmacéutica “Donovan Werke” y fue Galich y su grupo que animó la fiesta a continuación. Fue un bastión para el concierto del siglo cuando nuestra Huelga de Dolores cumplió sus primeros cien años. De la memoria de Víctor Mejía Rodas, el Gran Pipa comparto este recuerdo: “Mirá Vos Güicho, aventate con un primer acorde sonoro, pero tan sonoro, que toda la gente en el Gran Teatro Nacional haga sho al nomás iniciar el movimiento de apertura del telón”, le dije… “Púchica Vos maese, ¿una especie de Oh Fortuna de Carmina Burana de Carl Orff?”, dijo el HOMBRE-ORQUESTA… “Tiene que abrirse con el Acto Tercero, el Coro de los Esclavos Hebreos, de la Ópera NABUCCO de GIUSEPPE VERDI, con letra de WALTER SOSA”, repliqué vehemente… Y el genio LUIS GALICH se ha disparado con el inolvidable DIOS TE SALVE, CHABELA INMORTAL, la canción de apertura de LA CHABELA EN CONCIERTO, el espectáculo huelguero del siglo… Los acordes se me atragantan con las lágrimas del recuerdo de tan singular personaje. Dirigió, además, en ese espectáculo a los tres tenores: Al ingeniero Walter Sosa, al Licenciado Mario Palencia Lainfiesta (quien fuera canciller presentable y no como la susodicha) y al Licenciado Luis Alfonso Herrera”. Vaya en paz maestro Galich, con la lira al canto. R. I. P.

 

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