Jueves 17 DE Octubre DE 2019
Opinión

Otro asesinato que permanece impune

Fecha de publicación: 17-05-18
Por: editorial

El 29 de abril de 1991 fue cruelmente asesinado el hermano marista Moisés Cisneros, de origen español, por lo que el pasado 29 de abril se conmemoró el vigésimo séptimo aniversario de este terrible hecho de sangre, que enlutó a la comunidad marista, a la comunidad católica, al pueblo español y al pueblo de Guatemala.

El fraile Cisneros, de 46 años, fue asesinado en las instalaciones de la Escuela Marista de Guatemala (Jocotales), de la cual era director.

El hermano marista Cisneros fue fundador de la comunidad marista del municipio de Chichicastenango, departamento de Quiché.

El crimen brutal de Moisés Cisneros no ha sido plenamente esclarecido, ni todos los responsables (autores materiales e intelectuales, cómplices y encubridores) han sido debidamente juzgados y condenados, por lo que el hecho permanece bajo la sombra grotesca de la impunidad.

Al igual que otros asesinatos, como los de Alberto Fuentes Mohr, Mirna Mack Chang, Juan José Gerardi Conedera y Edgar Alfredo Ordóñez Porta, entre otros, fueron perpetrados por cuerpos ilegales y aparatos clandestinos de seguridad que están vinculados a poderes fácticos, ostentan licencia para matar y actúan impunemente en Guatemala.

La justicia oficial ha dejado mucho que desear en el esclarecimiento del asesinato del hermano Cisneros, al igual que en otros casos paradigmáticos, del mismo corte, por lo que la misma sigue en deuda.

De cualquier manera, la población guatemalteca y la comunidad internacional esperan que, por fin, el referido asesinato se esclarezca y que todo el peso de la ley penal caiga sobre los responsables. En todo caso, insistimos en que la mejor manera de honrar la memoria del hermano Cisneros es haciendo justicia.

Finalmente, reiteramos nuestra enérgica petición a las autoridades guatemaltecas, especialmente al Ministerio Público y a la Comisión internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), que no descansen en tanto no se haya perseguido, juzgado, condenado y encarcelado a todos los asesinos del hermano Cisneros.

Justicia es lo menos que se pide en este horrendo crimen que ha estigmatizado a Guatemala como nación y como pueblo.