Sábado 20 DE Abril DE 2019
Opinión

Las apariciones de la Virgen en Fátima

Para los creyentes, las apariciones marianas son mensajes que Dios envía al mundo.

— Roberto Blum

Mañana, 13 de mayo, se cumplen ciento un años de lo que muchos católicos creen que fue la primera aparición de la Virgen María en Fátima, Portugal. En esa fecha de 1917, tres niños pastores dijeron haber visto a “una mujer ‘más brillante que el sol’, vestida de blanco, con un manto de bordes dorados y un rosario en las manos, que les pidió que retornaran el mismo día y a la misma hora durante cinco meses consecutivos, recomendándoles que rezaran el rosario”. Pronto esa mujer fue identificada como María, la madre de Jesús.

La Iglesia Católica reconoce que en algunas ocasiones María se ha aparecido sobrenaturalmente a ciertos individuos. En 1531, en México, en el Tepeyac, Guadalupe se le apareció a un indígena. En 1846, en La Salette, Francia, a dos niños; y en 1858, también en Francia, cerca de Lourdes, a una niña de catorce años. Estas apariciones y las de Fátima quizá sean las más conocidas, pero hay otras. Por ejemplo, se dice que en Zaragoza, España, el año 40 d. C., a Santiago apóstol se le apareció María sobre un pilar. A partir de 1664, en la villa francesa de Laus, Benoite Rencurel afirmaba haber visto a la Virgen en numerosas ocasiones. Un furioso militante judío y anticatólico se convirtió al catolicismo, al tener una visión de la Virgen en la capilla de S. Andrea delle Fratte, Roma, en 1842. Se dice que hubo otra aparición en Pontmain, en 1871, durante la guerra franco-prusiana, y otra en Gietrzwald, Polonia, en 1877. En 1933, en Banneaux y Beauraing, Bélgica, se dice hubo otras apariciones marianas. Además de estas, se habla de muchas más que la Iglesia no ha reconocido oficialmente, pero que tienen seguidores convencidos de tal realidad.

El tema es sumamente interesante. Para los creyentes, las apariciones marianas son mensajes que Dios envía al mundo. En muchos casos, el mensaje central recibido es la necesidad de la conversión a una vida más virtuosa y la amenaza de terribles castigos, si no hay tal conversión. En otros, como en Fátima y La Salette, los mensajes son “secretos”, mantenidos durante un cierto tiempo y después revelados.

Para los no creyentes, serían fraudes piadosos o alucinaciones individuales o colectivas. Tal sería el caso del llamado “milagro de la danza del Sol” en Fátima, en octubre de 1917, fenómeno percibido por miles de personas que asistían a la última aparición de la Virgen a los pastorcillos videntes, Lucía, Francisco y Jacinta.

Para Salvador Freixedo, un exsacerdote jesuita, investigador de fenómenos paranormales, las apariciones marianas y de otro tipo son producto de la intervención en nuestra realidad de “entidades” extraterrestres o existentes en otras dimensiones espaciotemporales. Su tesis, en cierta forma terrorífica, es que esas entidades requieren para existir nuestro propio sufrimiento. Esa sería para Freixedo la razón de que en las apariciones se pidan siempre todo tipo de sacrificios. Por ejemplo: en Fátima, la “señora celestial” les enseñó a los niños videntes formas de disciplinarse. Los niños comenzaron a llevar cordones apretados alrededor de la cintura y a realizar mortificaciones relativamente dolorosas.

En la actualidad, los santuarios construidos donde supuestamente tuvieron lugar tales apariciones atraen a numerosos peregrinos que llegan muchas veces haciendo sacrificios físicos y/o financieros, para estar cerca de la Virgen María, esperando ser oídos y socorridos por la madre de Dios. Sea lo que sea, esas devociones y sacrificios parecen ser parte de la generalmente dura existencia de hombres y mujeres, que esperan siempre algo mejor en sus vidas.

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