Jueves 18 DE Abril DE 2019
Opinión

Las guerras del agua

El problema de la disponibilidad del agua ha comenzado a generar violentos conflictos.

— Roberto Blum

México dispone del 0.1 por ciento del total del agua dulce del mundo. Esto hace que gran parte del país sea desértico o semidesértico. De hecho, solamente unos cuatrocientos mil kilómetros cuadrados de su superficie están situados al este del meridiano 100, que en América del Norte señala la transición de la zona húmeda a la zona árida o semiárida.

El país recibe unos 1,450 millardos de metros cúbicos de agua al año en forma de precipitación, sobre todo en la región sursureste (Chiapas, Oaxaca, Campeche, Quintana Roo, Yucatán, Veracruz y Tabasco), donde se recibe el 49.6 por ciento de la lluvia. Tomando en cuenta la evaporación y los escurrimientos al mar, cada mexicano dispone solamente de unos 3 mil 500 metros cúbicos de agua al año. La agricultura y la ganadería utilizan el 76 por ciento, los servicios públicos urbanos casi el quince por ciento, la industria el ocho, y las demás actividades apenas el uno y medio por ciento restantes.

En la zona desértica y semidesértica, con una superficie de alrededor de 1.6 millones de kilómetros cuadrados y una población de algo más de 94 millones de habitantes, el problema de la disponibilidad del agua ha comenzado a generar violentos conflictos.

Esta misma semana se ha protagonizado un violento enfrentamiento, en el norte del estado de Chihuahua, entre una organización campesina, conocida como “El Barzón” y la familia menonita LeBarón, dueña de una empresa agroindustrial. En la prensa se publica que “empresarios agrícolas, entre ellos la familia LeBarón, explotan 395 pozos ilegales en la cuenca del río Del Carmen, formada por los acuíferos de Flores Magón-Ahumada y Santa Clara, en los municipios de Namiquipa, Riva Palacio, Buenaventura y Ahumada, lo que viola un decreto presidencial de 1957, que impuso una veda en esa franja semidesértica, denunció El Barzón”.

El mismo periódico informó que “el lunes pasado unos 500 campesinos de los ejidos Benito Juárez y Constitución acudieron al rancho La Mojina, propiedad de Joel LeBarón, con la intención de clausurar nueve pozos ilegales que el empresario agrícola utiliza para regar 28 mil árboles de nogal, cultivo de alto consumo de agua que está agotando las reservas de al menos 900 familias de ejidatarios, pero los recibieron con fuego de armas calibre .223”. El conflicto por el agua en esa región norteña ha derivado ya en el asesinato de tres líderes de ejidatarios integrantes de El Barzón.

De los 653 acuíferos disponibles en el territorio mexicano, 105 estaban ya sobrexplotados en el 2015 y otros tantos muy contaminados y en vías de sobrexplotación.

Por ejemplo: en el noreste mexicano, las “Huastecas”, la potosina y la tamaulipeca, constituyen un espacio particularmente seco. Debido a la escasez de agua superficial, en esa región se han sobrexplotado 20 acuíferos, de los 52 existentes en ella, por lo que ya no se cuenta con disponibilidad de reserva alguna, situación que ha generado incidentes de violencia entre los campesinos, los agricultores y los habitantes de los centros urbanos. El proyecto de la construcción de una presa sobre el río San Juan y un acueducto para satisfacer la demanda creciente de la ciudad de Monterrey, situada en la zona árida, provocó recientemente actos violentos por parte de los afectados, que trataban de impedir esos proyectos hidráulicos.

Urge ya encontrar soluciones a este problema. Construir mercados eficientes de agua quizás podría ser parte de la solución. Sin embargo, habrá que reconocer que no hay soluciones mágicas y que cada problema local y regional dependen de una multitud de condiciones a las que habría que hacer frente como la situación lo exige.

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