Martes 18 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Las energías renovables, una visión de largo plazo

El futuro de la energía es verde y limpio, no hay otra opción.

— Juan Carlos Méndez
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El pasado 10 de abril se llevó a cabo un evento organizado por la Asociación de Generadores con Energías Renovables (AGER), la embajada de Francia en Guatemala y la Universidad del Valle, con el propósito de exponer lo que a criterio de varios expertos podría ser el futuro de las energías renovables y analizar los retos y oportunidades que se enfrentan. A continuación traslado tres de los mensajes más importantes escuchados durante las diferentes disertaciones.

El primer mensaje fue de alarma, en 2017 las emisiones de gases de efecto invernadero emitidas a la atmósfera volvieron a repuntar superando el pico histórico registrado en 2015. Es una alerta para todo el mundo, ya que demuestra que los esfuerzos que se han venido haciendo, inclusive luego del Acuerdo de París alcanzado a finales del 2015 cuando 195 países asumieron el compromiso de reducir voluntariamente sus emisiones, no son suficientes. La matemática es sencilla, según los científicos el planeta puede absorber y procesar naturalmente 35 mil millones de toneladas de CO2 anualmente, el año pasado repuntamos con emisión en el orden de 45 mil millones de toneladas. Cualquier persona con dos dedos de frente puede entender que un sistema que recibe una carga mayor a la que puede normalmente procesar tarde o temprano se estropea. El tránsito vehicular durante las horas pico en las calles de ciudad Guatemala es un buen ejemplo del colapso de un sistema. Aunque hay políticos en el mundo, y muy importantes por cierto, que todavía argumentan que el cambio climático es un invento, al final es un asunto de sentido común; o reducimos las emisiones lo antes posible o enfrentaremos las consecuencias, más temprano que tarde.

El segundo mensaje está relacionado con la tecnología, el planteamiento fue que para el caso de Guatemala, en un escenario en el cual no se construyan más hidroeléctricas debido a los problemas de conflictividad inducida que se enfrentan en la actualidad y persistan las barreras a la instalación de más generación renovable, los costos de la electricidad subirán inexorablemente. Los costos de las tecnologías solar, eólica y de almacenamiento (baterías) están cayendo dramáticamente y son el futuro, no solo por ser limpias y renovables sino por el nivel de competitividad que están alcanzando, a pequeña y gran escala. La movilidad eléctrica revolucionará el mundo en pocos años llevando a su fin la era del petróleo. Por lo tanto el Estado y las instituciones involucradas deben promover su adopción lo antes posible y así evitar que los costos de la electricidad se disparen nuevamente.

El tercer mensaje fue dirigido a las autoridades, el sistema eléctrico presta un servicio público y por lo tanto está sujeto a ser regulado. En ese contexto el Estado debe impulsar la modernización de la regulación actual sin atentar contra la certeza jurídica, que ha sido la base para la atracción de inversión y que ha permitido la drástica reducción en las tarifas eléctricas de los últimos años.

El futuro de la energía es verde y limpia, no hay opción, de otra manera la naturaleza nos pasará la factura.

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