Lunes 19 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Por qué o para qué dialogar

Nicaragua, una alerta temprana.

— mario mérida
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Es curioso observar cómo algunas personas que antes gritaban a todo pulmón la urgencia de iniciar, agilizar y finalizar el diálogo entre la guerrilla y el Estado guatemalteco, hoy insisten en que no hay nada sobre qué o por qué dialogar –Ejecutivo y CICIG–, cuando es la salida al estado de desinformación y rumores existentes.

La semana pasada corrió la bola de un “Estado de sitio, uno de los estados de excepción regulados en la Constitución Política de 1985: a) Estado de prevención; b) Estado de alarma;
c) Estado de calamidad pública; d) Estado de sitio; y e) Estado de guerra (Artículo 139) y desarrollados en la Ley de Orden Público, pero que varios expertos obviaron explicar antes de su análisis:
“El Ejecutivo podrá decretar el Estado de Sitio no sólo con el motivo de actividades terroristas, sediciosas o de rebelión que pretendan cambiar por medios violentos las Instituciones Públicas o cuando hechos graves pongan en peligro el orden constitucional o la seguridad del Estado; sino también cuando se registraren o tuvieren indicios fundados de que han de sucederse actos de sabotaje, incendio, secuestro o plagio, asesinato, ataques armados contra particulares y autoridades civiles o militares u otras formas de delincuencia terrorista y subversiva. Para los efectos del último párrafo del Artículo 152 de la Constitución de la República, los hechos enumerados a los indicios fundados de que pueden sucederse, serán considerados como constitutivos de guerra civil” (Art. 16. L.O.P.).

Es fácil colegir que ninguna de las condiciones citadas describe a nuestro país. Desafortunadamente el gobierno no tuvo la capacidad de aclarar su posición y explicar de forma contundente la falta de validez del rumor difundido, por el contrario, contribuye con la
atomización social.

En tanto no ocurra la aproximación oficial entre el Ejecutivo y el comisionado de la CICIG, se continuarán generando rumores –bulos– y especulando con relación a mayores niveles de confrontación entre ambos, que cierra cualquier posibilidad de acercamiento a pesar de la ventana de oportunidad abierta por el Embajador de EE. UU: “Yo pienso que el diálogo siempre es bueno y nosotros promovemos el diálogo y buscamos la forma de atraer a los diferentes actores y conversar sobre esos temas. Diría que hay pocas diferencias entre los objetivos del gobierno, como de la CICIG y el MP. Nosotros apoyamos a los dos, esa es nuestra situación” (elPeriódico).

 

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