Miércoles 19 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Repensar la ciudad, y el municipio.

“…la muerte es la medida, compás y azar de cada frágil vida”. (Jorge Cuesta, citado por Luis Spota en “Los días contados”.

— Edgar Balsells
Más noticias que te pueden interesar

La gobernanza de una ciudad, y especialmente cuando la misma es el centro nervioso de un país, y más cuando dicho se está a dos horas de vuelo de Houston o Miami, sí que es un hecho trascendental. Tal asentamiento de gente no puede estar tan solo a merced de las decisiones mercantiles de unos cuantos sino del bienestar vecinal. Una metrópoli debe ser principalmente un territorio especial en donde se edifica la educación por el bien común y la tecnología, y no busca ver a los pobres tan solo como peones del modelo de transpiración industrial o de los servicios. Y pensar que nuestros constituyentes abrieron las puertas de la ley para tales derroteros: promulgaron un artículo (231) que manda a la edificación de la región metropolitana, lo que significa fusionar los gobiernos locales del Departamento de Guatemala, tema este que los poco visionarios intereses municipales no han dejado desarrollar.

Los constituyentes también incluyeron un artículo para que no solo tal región, sino el resto de municipios tuvieran su propio Código Tributario Municipal, permitiendo ello construir sistemas financieros novedosos que hoy ya estuvieran alimentando el alicaído mercado de capitales nacional y contribuyendo a incrementar el gasto de capital de tipo público y privado, pues todo ello catapulta la construcción de vivienda, de ingeniería sanitaria y una variada gama de proyectos que son los que conllevan efectos multiplicadores en la renta nacional. Las elites se quejan de la falta de empleo y de inversión, pero las soluciones deben pasar por superar las barreras mentales y de comportamiento de los caciques que han gobernado esta comarca, en beneficio de intereses particulares.

Los problemas estructurales del área metropolitana son tan agobiantes que existe un permanente esfuerzo por ocultarlos o confundirlos por parte de alguna prensa y varios centros de pensamiento que más que alumbrar ideas, las tuercen: lotificadoras que avanzan desordenadamente y zonas de la capital y lugares circunvecinos carentes de agua casi todo el día; y ello ha llegado a lugares inimaginables, como es el caso de Vista Hermosa y La Montaña en donde la inversión urbana viene escalando de manera geométrica, y también las altas ganancias de constructores y dueños de la tierra.

Y en el caso de los pobres, ni hablar: un trabajador urbano gasta más de tres horas diarias de su tiempo en moverse de un lugar a otro para buscar el sustento, mientras que la inseguridad urbana es evidente, así como los atolladeros de tránsito, mientras que el gran basurero del Trébol sigue siendo la única solución presente al delicado y agudo tema de los desechos sólidos, gobernado por grupos particulares del reciclaje.

Es de aplaudir que la Anam, mediante un oportuno  comunicado el viernes se haya desmarcado de intentos desestabilizadores que amenazan aún más las expectativas de inversión y de paz. El comunicado fue más que oportuno, pero se necesitan acciones en pro de la descentralización y el desarrollo sostenible como lo predica el comunicado.

Ante el desvanecimiento evidente de diversos liderazgos metropolitanos resulta vital no seguir en el masoquismo del resurgimiento de lidercillos y adláteres de los viejos caciques. Ello tan solo sería perpetuar el marasmo, la inacción y el conservadurismo: repensar la ciudad requiere un pronto repunte de un adecuado diseño, con visión democrática y pluralista de la región metropolitana, con una visión humana antes que mercantil, y propensa a la convivencia ciudadana. Una ciudad con nueva gobernanza y que busque nuevos y visionarios liderazgos.

Etiquetas: