Sábado 23 DE Marzo DE 2019
Opinión

Más periodistas asesinados

— editorial
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Según informaciones de prensa, hace dos semanas fue asesinado el comunicador José Daniel Rodríguez Ortiz, de 46 años de edad, columnista y tuitero. En Twitter, Rodríguez Ortiz decía ser “un amante del debate, guerrero en la batalla de las ideas y libertario que busca sin descanso la verdad”. Era columnista del medio digital República.gt y abordaba temas sobre política, justicia y economía.

Con el asesinato de Rodríguez Ortiz el número de comunicadores y periodistas asesinados en Guatemala se elevó a 16 en los últimos 20 meses. En el año 2016 fueron asesinados nueve periodistas, en el año 2017 se registraron tres asesinatos y en lo que va del presente año cuatro.

También ha causado honda consternación en nuestro país el asesinato del periodista nicaragüense Ángel Ganoa, quien trabajaba para el noticiero El Meridiano en Nicaragua, mientras realizaba una filmación en vivo de las protestas en la costa caribe nicaragüense. Este crimen deleznable recuerda el terrible asesinato del periodista estadounidense William D. Bill Stewart, quien fue ajusticiado el 20 de junio de 1979 por miembros de la Guardia Nacional del dictador Anastasio Somoza Debayle (1967-79), mientras trabajaba cubriendo la Revolución Sandinista en Nicaragua. Aquel cobarde asesinato supuso el principio del fin de la dictadura somocista.

El Artículo 9 de la Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos dispone: “9) El asesinato, secuestro, intimidación, amenaza a los comunicadores sociales, así como la destrucción material de los medios de comunicación, viola los derechos fundamentales de las personas y coarta severamente la libertad de expresión. Es deber de los Estados prevenir e investigar estos hechos, sancionar a sus autores y asegurar a las víctimas una reparación adecuada”.

Asimismo, el Principio 4 de la Declaración de Chapultepec, adoptada por La Conferencia Hemisférica sobre Libertad de Expresión de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), celebrada en México, D.F., el 11 de marzo de 1994, establece: “El asesinato, el terrorismo, el secuestro, las presiones, la intimidación, la prisión injusta de los periodistas, la destrucción material de los medios de comunicación, la violencia de cualquier tipo y la impunidad de los agresores, coartan severamente la libertad de expresión y de prensa. Estos actos deben ser investigados con prontitud y sancionados con severidad”.

Los asesinatos de periodistas son cobardes ataques contra el ejercicio de la libertad de expresión de ideas, la cual está reconocida y garantizada a todos los seres humanos por las constituciones republicanas y por los tratados y convenciones internacionales de derechos humanos (Declaración Universal de DD. HH., Convención Americana sobre DD. HH., etcétera).

Por tanto, exigimos, en forma enérgica, el esclarecimiento de los asesinatos de los comunicadores Rodríguez Ortiz y Ganoa, con celeridad y prontitud, a fin de que los autores (intelectuales y materiales) y los cómplices y encubridores de dichos hechos de sangre sean detenidos, juzgados y severamente castigados, así como los crímenes contra otros periodistas y comunicadores que siguen sin esclarecerse.

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