Martes 18 DE Junio DE 2019
Opinión

Álvaro Arzú en la historia política de Guatemala

Fecha de publicación: 30-04-18
Por: editorial

Como es del conocimiento público, Álvaro Arzú Irigoyen, de 72 años de edad (1946-2018), falleció el pasado sábado 28, a raíz de un ataque cardíaco. Inequívocamente, Arzú fue un protagonista en la vida política de nuestro país durante los últimos 40 años (1978-2018). Arzú inició su vida política como miembro de la juventud del partido MLN, del cual se desvinculó por razones políticas. Fungió como Director del Instituto Guatemalteco de Turismo (INGUAT) durante el período presidencial de Romeo Lucas García (1978-82), cargo que resignó en 1981 para ser postulado como candidato a Alcalde de la Capital por el PNR. Según los resultados oficiales, Arzú ganó las elecciones edilicias celebradas el 7 de marzo de 1982, sin embargo, el 23 de marzo de 1982 se produjo un golpe de Estado que dejó sin efecto los resultados comiciales, bajo un alegato de fraude electoral.

Bajo el nuevo orden constitucional, se celebraron elecciones generales el domingo 3 de noviembre de 1985. Arzú ganó las elecciones edilicias y asumió como Alcalde de la Capital (1986-91). En 1990, Arzú resignó la alcaldía y el PAN, fundado por él, lo postuló como presidenciable. Perdió las elecciones presidenciales celebradas el domingo 11 de noviembre de 1990; no obstante, para la segunda vuelta electoral apoyó al presidenciable Jorge Serrano, a cambio de ser nombrado Ministro de Relaciones Exteriores. Serrano ganó la segunda vuelta celebrada el domingo 6 de enero de 1991 y Arzú fue designado Canciller. En 1991, el Presidente Serrano y el Canciller Arzú reconocieron la independencia de Belice e iniciaron relaciones diplomáticas con su gobierno, comprometiendo con ello el reclamo territorial de Guatemala. Dichas decisiones políticas fueron avaladas por la Corte de Constitucionalidad, aunque Arzú resignó la Cancillería ante una inminente interpelación en el Congreso por el caso Belice.

El PAN, después de la depuración del Congreso y de las Cortes, nuevamente lo postuló como presidenciable en las elecciones que se celebraron el domingo 12 de noviembre de 1995, día en que se produjo un inusitado apagón después del cierre de las urnas, extremo que puso en duda los resultados de las elecciones legislativas, que, casualmente, le dieron la mayoría absoluta al PAN en el Congreso. Arzú ganó, por escaso margen, en la segunda vuelta electoral celebrada el domingo 7 de enero de 1996. Durante su gestión presidencial se firmó la paz con la guerrilla el 29 de diciembre de 1996 y se inició el cumplimiento de los Acuerdos de Paz; se privatizaron activos de empresas estatales (Guatel, EEGSA, Fegua, Bandesa, INDE), aunque se cuestionó la heterodoxia jurídica en algunos casos; proliferó la constitución de fideicomisos de ejecución de gasto público; se generalizó la subcontratación de la supervisión de obra pública; se alentó la intolerancia y el hostigamiento sistemático contra la prensa independiente; en noviembre de 1998 el huracán Mitch azotó el territorio nacional, dejando tras de sí destrucción y muerte, sin embargo, el régimen de Arzú no solicitó un TPS para los inmigrantes guatemaltecos en los EE. UU.; el 26 de abril de 1998 ocurrió el execrable asesinato de monseñor Juan José Gerardi Conedera, aún no esclarecido; la ciudadanía rechazó las reformas constitucionales derivadas de los Acuerdos de Paz en la consulta popular celebrada el 16 de mayo de 1999; y, finalmente, el oficialismo perdió las elecciones celebradas el 7 de noviembre de 1999 (primera vuelta) y el 26 de diciembre de 1999 (segunda vuelta). Arzú fue postulado nuevamente como candidato a Alcalde de la Capital en 2003, 2007, 2011 y 2015, y ganó las cuatro elecciones edilicias, por lo que se convirtió en un candidato a alcalde capitalino imbatible. Durante su administración edilicia se potenció la alergia a la crítica, así como la animadversión contra la prensa independiente. Por otro lado, si bien se le reconocen aciertos en materia de reordenamiento territorial y de tránsito vehicular, construcción de pasos a desnivel, recuperación del centro urbano y ornato, se le cuestiona por no haber abordado problemas urbanos estructurales clave como el anillo metropolitano, el suministro de agua, el acopio de basura y el transporte urbano, así como las revaluaciones ilegales de inmuebles para efectos del cobro del IUSI, la implantación de la ilegal tasa de alumbrado público, la opacidad y manejo irregular de los fideicomisos edilicios y la discrecionalidad en el otorgamiento de licencias.

El último capítulo de la larga gestión edilicia de Arzú lo constituyen las investigaciones de actos de corrupción en el ámbito municipal a cargo de la CICIG y el MP, que lo colocaron a la defensiva y frente al antejuicio. Obviamente, la inminente revelación de los resultados de dichas pesquisas ocurrirá post mortem, a guisa de epílogo de su notoria vida política.