Martes 23 DE Julio DE 2019
Opinión

Centroamérica: Región en erupción

Los pueblos de la región estamos despiertos.

Fecha de publicación: 28-04-18
Por: Maya Alvarado Chávez /La Cuerda

Los volcanes y pueblos en Centroamérica no duermen. Cuando parece que están en letargo, una chispa desata erupciones impredecibles. La paz sin contenido, y asumida militarmente como “pacificación”, consolidó desde los años noventa la agenda neoliberal, en la cual, paz o democracia, se convirtieron en productos de compra/venta.

Las movilizaciones en Honduras tras el descarado fraude electoral en noviembre de 2017, han pasado al silencio mediático, mientras personas defensoras de la tierra y el territorio siguen criminalizadas o asesinadas como Berta Cáceres, para quien aún no hay justicia.

En Nicaragua ya había demorado el estallido social, que igual que Honduras, no logra definir la cifra de muertos. El Orteguismo nada tiene que ver con el Sandinismo y hoy muestra el peor rostro de su traición al proceso que, a finales de los setenta, iluminaba la región; ponía fin a la dictadura somocista e iniciaba transformaciones profundas,
inspiradas en los ideales de Sandino.

Cualquier avance en Nicaragua hasta hoy, no justifica la represión y el silencio impuesto por parte del Gobierno. Hace varios años que el movimiento feminista ha denunciado retrocesos y criminalización por la defensa de Derechos Sexuales y Reproductivos. Los movimientos de defensa del territorio han señalado el despojo, entreguismo y la indiferencia a la destrucción de reservas naturales. Evidentemente no es lo mismo un Revolucionario que un administrador del sistema heredado de la dictadura, mantenido en el cargo por los poderes económicos y eclesiales.

Guatemala permanece en la encrucijada donde la han colocado la oligarquía nacional, sus títeres militares y operadores políticos. El Presidente, desbordado por un contexto que rebasa sus limitadas capacidades, peligrosamente argumenta que la CICIG constituye una amenaza a la “seguridad nacional”, argumento que en el pasado reciente legitimó violaciones a Derechos Humanos. Sacar del país al Comisionado Iván Velásquez y colocar un/una fiscal a la medida de la impunidad que necesita garantizarse, sigue siendo un objetivo del presidente.

El Congreso pretende aprobar leyes que intensifican el control social sobre los movimientos y organizaciones que interpelan, se movilizan y denuncian el despojo territorial y la criminalización.

Las élites económicas nacionales piden disculpas por sus acciones en las recientes elecciones, pero evaden su responsabilidad en el genocidio que tiene sus apellidos “ilustres” por todos lados.

Indigna el mercantilismo electoral de quienes aspiran a dirigir la Rectoría de la Universidad de San Carlos. La exclusión establecida en los mecanismos internos, de centros regionales y escuelas para la elección es una vergüenza. La Universidad, que debería nombrarse Diversidad, es fundamental para la construcción y debate de corrientes de pensamiento crítico y acción comprometida. Esto no lo vemos en las propuestas de aspirantes.

Los pueblos de Centroamérica estamos despiertos. Posiblemente no representamos “grandes” intereses para las potencias mundiales, que de todas formas tienen sus colmillos afilados, mientras sus cómplices locales insisten en la “pacificación” militarizada y la “prosperidad” de sus bolsillos, a costa de nuestro silencio de indiferencia o de muerte. Allí no volveremos.