Viernes 16 DE Noviembre DE 2018
Opinión

La valiente actitud de Paulina Paiz

Exijamos al Congreso de la República que las normas para evitar el financiamiento electoral ilícito sean claras.

— Silvia Tejeda
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La valiente actitud de Paulina Paiz y de Olga Méndez como colaboradoras eficaces, en el juicio para esclarecer la fórmula utilizada por el partido FCN-Nación para recibir financiamiento electoral ilícito, merece la atención y el apoyo de la sociedad, y de la mayoría interesada en que esas prácticas sean sancionadas justamente, y no solapadas en las modificaciones que se cocinan dentro de la Comisión Específica del Congreso de la República para seguir allanando el camino a la libre corrupción, engañándonos.

La ventilación del juicio para suprimir el partido FCN-Nación, por no acatar la Ley del Tribunal Supremo Electoral, y develar los diálogos que Paulina Paiz y otro grupo de empresarios sustuvieron con el actual mandatario, se convierte en un caso paradigmático que descubre la decisión, de otro grupo de empresarios, que decide asistir a los tribunales a relatar su testimonio de la forma en que se entregaron al partido y al señor Jimmy Morales la suma de 15 millones de quetzales que, a petición del mismo señor Jimmy Morales no fueron reportados al Tribunal Supremo Electoral.

¿Es el de Paulina Paiz un testimonio sacado del ingenio de algún detractor de los desmanes de ese grupo de políticos, tan mal señalados, minusvaluando sus intervenciones a opiniones falsas o impostadas? En lo absoluto. Sin duda ella se lanzó, no solo por tomar ventaja en la confesión de la verdad en las formas de cómo se establecen las colaboraciones entre algunos empresarios y algunos políticos, sino porque como mujer y como representante del pensamiento de muchas jóvenes guatemaltecas que están hartas de tanta farsa y tanta simulación, ne cesitan ser escuchadas y valoradas en sus maneras de pensar y enfocar las falsedades en que se sostienen algunos de los políticos más influyentes de la actualidad.

Desde otra perspectiva, por causa de una relación de amistad familiar, por varias décadas, es para mí importante compartir con los lectores la motivación que he tenido para expresarme en este artículo. Ella es una de las descendientes de don Carlos Paiz Ayala y doña Graciela Andrade dos guatemaltecos que, como matrimonio, se apoyaron incansablemente para forjar un emporio comercial. Paulina pertenece a una tercera generación de comerciantes, que como grupo familiar inició su capital en una tienda, desde hace más sesenta años, vendiendo materiales de piel y para talabarterías. El origen y crecimiento de ese capital dentro de los linderos del esfuerzo familiar es su mejor fortaleza en la que sustenta un pase a la credibilidad de sus declaraciones.

Ella y su compañera Olga Méndez así como los empresarios que las apoyan al enfrentarse, con su verdad, a los hilos del poder oficial y arriegarse por denunciar diálogos comprometedores con el más alto poder gubernativo, también dan a entender que son valientes mujeres que confían y creen en la honestidad del juez que sabrá conducir el caso dando una lección a quienes participaron colaborando con políticos inmorales, así como también aplicando la ley que prohíbe a los partidos políticos y candidatos recibir millonarias coimas anticipadamente.

Conforme pasan los días los guatemaltecos nos damos cuenta que existen empresarios de empresarios en este país. Los que evitan meterse a colaborar con los políticos de cualquier manera. De estos existen miles y van forjando su empresa, dando empleos y forjando el desarrollo, se mantienen al margen de comprar influencias. Existen los que colaboran con los partidos políticos para sacar ventajas dobles en sus posteriores negocios. Son los saqueadores más grandes. Los que reparten para conservar sus monopolios intocables. Pero también nos estamos dando cuenta que se identifican grupos de empresarios que ya están hartos de hacerles el jueguito, solamente para que se vuelvan millonarios y se olvidan de hacer algo por Guatemala, que ya lo resiente demasiado.

Exijamos al Congreso de la República que las normas para evitar el financiamiento electoral ilícito sean claras, sin recovecos salvadores ni para el pidón que recibe, ni para el gamonal malicioso.

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