Martes 18 DE Septiembre DE 2018
Opinión

El rincón de Casandra

Entender el Oriente Medio

— Jacques Seidner
Más noticias que te pueden interesar

Los últimos bombardeos occidentales a instalaciones militares y de producción en Siria fueron puntuales, medidos y previamente anunciados. El juego entre Occidente y Rusia prosigue con prudencia y está claro que ninguna de las partes desea una escalada bélica generalizada en el Oriente Medio en que todos tendrían algo que perder. Pero lo que es cierto es que Putin ha logrado, gracias a su alianza con Siria, el antiguo sueño zarista, nunca realizado, de poner no un pie, sino los dos, en el Mediterráneo. Razón por la cual defiende al Presidente sirio contra viento y marea.

En realidad la Guerra Fría esta nuevamente a la orden del día. Las relaciones entre Moscú y Washington son preocupantes con dos líderes cuyas actuaciones son imprevisibles sobre todo en una región que cuenta con tantos actores apasionados, con intereses cruzados y donde un movimiento en falso arriesga a hundir el Medio Oriente en una guerra de interminables consecuencias.

Como ejemplo de lo complejo de la situación actual, ahí está el presidente turco Erdogan –miembro de la OTAN, por lo tanto supuesto aliado de los estadounidenses, quien no por serlo deja de atacar a mansalva a los kurdos asentados en la frontera turco-siria, pueblo que cuenta a su vez con la simpatía de los norteamericanos.

Arabia Saudita por su parte, aliada de los EE. UU., está momentáneamente en buenos términos con Israel debido a su enemistad común con Irán. Por el momento el egipcio Al-Sisi algo alejado del juego, está ocupado en controlar a la Hermandad Musulmana apoyada por Irán y que intenta sacarlo del poder… Irak libre del Califato terrorista del Estado Islámico gracias a la intervención militar norteamericana está al borde de una guerra religiosa y la probable desmembración de su territorio… Libia, ingobernable.

Israel no quiere ni le conviene una nueva guerra. Sin embargo se ve difícil evitarla tanto Irán la busca por mano interpósita con Hezbollah desde el Líbano vecino y Hamas desde Gaza. Por su parte el sirio Bashar el Assad –aliado de Irán y de Rusia que lo salvó de ser derrocado por la rebelión “democrático-islámica” se muerde los dedos por llevar la guerra al Golán israelí. Quizás y extrañamente el único que pueda retener al fogoso presidente sirio es su aliado Putin a quien de ninguna forma le conviene perder su posición arbitral en la región ante la casi ausencia de las democracias occidentales. Quizás sea por ello de los frecuentes encuentros entre el zar ruso y su homólogo israelí Netanyahu en busca de un terreno de entendimiento común.

¿Pero hasta qué punto la cordura y la capacidad de los actores “razonables” con intereses en el Medio Oriente podrán evitar un conflicto generalizado? Ello está por verse.

 

Etiquetas: