Viernes 19 DE Julio DE 2019
Opinión

Blockchain, criptomonedas y su naturaleza jurídica…¿ah?

Fecha de publicación: 24-04-18
Por: Alejandro Wohlers T.

En el año 2008, luego de la crisis financiera, aparece la tecnología ‘blockchain’. Si bien se desconoce su verdadero creador, la misma fue publicada bajo el seudónimo de Satoshi Nakamoto. La razón por la cual el autor, o los autores, mantienen el anonimato es aún desconocida y ha creado mucha especulación al respecto. A pesar de ello, esta tecnología gana cada día mayor uso y confianza.

En una definición muy simple, se trata de un sistema que de forma descentralizada distribuye la información de una transacción para que esta sea verificada entre todos los exploradores de bloques (verificadores) del sistema. La metodología que adopta esta tecnología, al realizar una verificación descentralizada por medio de bloques explorados que se entrelazan, hace que sea prácticamente incorruptible. Esto brinda a las transacciones un nivel de seguridad prácticamente absoluto y puede tener aplicaciones ilimitadas. Ejemplo de ello, es la posible utilización de esta tecnología para realizar votaciones, el cual blindaría a dicho proceso democrático de posibles alteraciones de resultados y se podría observar el avance y resultado de las votaciones en tiempo real.

Cualquier persona con una computadora puede utilizar el sistema ‘blockchain’, ya sea para realizar transacciones o realizar exploraciones (verificaciones). En el primer caso deberá de pagar para que el sistema, a través de sus exploradores, verifique la transacción y en el segundo caso el explorador recibirá un pago por realizar estas.

En el caso de los exploradores, estos descargarán el software o programa que les permitirá a través de su computadora realizar verificaciones de transacciones en el sistema. Al realizar estas verificaciones o exploraciones de bloques, realizan un trabajo que se conoce comúnmente como “minería”. Por este trabajo de “minería” reciben una retribución a través de la criptomoneda denominada ‘bitcoin’. En la actualidad existen modelos de negocios que consisten en “granjas” de computadores que realizan “minería” en el ‘blockchain’, haciendo del sistema un campo que cosechar.

Si bien el ‘bitcoin’ es la criptomoneda más conocida, existen muchas otras. En la actualidad se han creado más de 1,600 criptomonedas y con seguridad surgirán muchas más. Esto puesto que cualquier persona, ya sea personalmente o contratando a un programador, puede crear una criptomoneda. Pero ¿cuál es la razón por la cual existen y existirán tantas monedas? Esto se debe a que la creación de las criptomonedas es completamente libre. Si bien estas se crean y funcionan a través del sistema ‘blockchain’, el creador de la criptomoneda puede establecer el reglamento de operación o ‘whitepaper’ que mejor le parezca. Este ‘whitepaper’ es inalterable y rige todos los aspectos de la criptomoneda en cuestión. Algunas criptomonedas han sido creadas como un verdadero método de pago por servicios, como lo es el caso del ‘bitcoin’, otras relacionadas a gobiernos centrales como el “Petro”, algunas se asimilan a una acción preferente de una sociedad o ‘“stock”’ que se cotiza en bolsa, como el caso guatemalteco del Luz Coin cuya recaudación de fondos se asimila a una capitalización de sociedad para la creación de una película.

Es importante establecer que las criptomonedas no operan como el dinero fiduciario, ya que no se encuentra respaldadas por un gobierno central. Si bien habrá excepciones discutibles, tal como el “Petro” criptomoneda de Venezuela respaldada por el petróleo, oro, gas y diamantes, con el fin de simplificar el presente artículo generalizaremos.

Algunas de las criptomonedas tendrán un valor intrínseco, en el caso del ‘bitcoin’ serán el número de verificaciones que es necesario realizar en el sistema para poder obtenerla, lo cual consume Internet, uso de computadora, electricidad y tiempo. Otro caso de fácil apreciación es el banacoin, la cual está vinculada a un kilogramo de banano en una plantación en Laos, con el fin de exportarlos a China. Sin embargo, existen también criptomonedas sin un valor intrínseco, que aun así se han valorado por el mercado.

Sin bien se denominan criptomonedas, su valoración se asimila más al de un ‘commodity’ cotizándose en bolsa. Es así que el ‘bitcoin’ hace tan solo unos pocos meses estaba valorado en aproximadamente US$19 mil por cada ‘bitcoin’ y actualmente por algunos cambios en el mercado está valorado en aproximadamente US$7 mil. Sin embargo, imagino que el lector en este punto se cuestionará, cómo puede utilizar estas criptomonedas en el mercado.

En algunos casos se permitirá su utilización como dinero o trueque para adquirir cualquier tipo de bienes, sin embargo también existen “casas de cambio” de criptomonedas a dinero ‘fiat’. En Guatemala existen cajeros que permiten realizar este intercambio y obtener dinero fiduciario, cobrando una comisión por ello.

Habiendo hecho un análisis de la creación de las criptomonedas, su valoración, y su funcionalidad en el mercado, es momento de preguntarnos ¿qué naturaleza jurídica se le deberá adjudicar a las criptomonedas? Su determinación tendrá grandes implicaciones para los usuarios. Respecto de las criptomonedas, y las posibles clasificaciones jurídicas que se les puede dar, se recomienda el trabajo: http://www.banguat.gob.gt/Publica/Investigaciones_Ec/Working%20Paper_No137.pdf. Agradeciendo y reconociendo el trabajo de dicho autor, por el gran trabajo de investigación realizado.

En el presente artículo únicamente desarrollaré ligeramente dos posibles clasificaciones que podrán generar gran debate:

 

  1. Como Divisa

Si bien no es dinero fiduciario al no ser emitido por un banco central, sí son utilizadas en el mercado como un medio para el pago de bienes y servicios. La criptomoneda almacena valor, es un medio de intercambio y una unidad de cuenta. Sin embargo, al no ser una moneda nacional ¿podrá llegar a considerarse como divisa? Quizás muchas de las criptomonedas existentes no, pero algunos gobiernos centrales están desarrollando la emisión de sus criptomonedas, tal es el caso de Rusia. Como se ha mencionado anteriormente, las criptomonedas operan según su ‘whitepaper’, lo que conllevará un análisis casuístico para determinar si una criptomoneda podrá llegar a considerarse divisa. En el caso que esta moneda sea emitida y respaldada por un gobierno central, pareciera que cumple con todos los requisitos para ser considerada como divisa. Lo que conllevará que sus usuarios la deberán tratar como tal, y someterse a las leyes correspondientes debiendo actuar con precaución respecto a montos máximos de pago por este medio, lavado de dinero, intermediación financiera. Vale la pena mencionar que existen proyectos de bancos de criptomonedas.

  1. Como bien mueble intangible

Es claro que las criptomonedas son sujetas de apropiación y al ser digitales son intangibles. Serán entonces bienes muebles intangibles, identificadas por medio de un código único. Servirán en el mercado para ser vendidas por dinero ‘fiat’, o por medio de trueque para ser intercambiadas por otras mercancías. La Comisión para el Comercio de Futuro de Mercancías de Estados Unidos de América las clasificó como ‘commodities’ (o materias primas), sin embargo no son agotables y alguna de ellas no poseen un valor intrínseco. A pesar de ello, es indiscutible que su apreciación por el mercado se asimila al de las materias primas que se cotizan en bolsa. En caso se clasifique como bien mueble intangible, también esto tendrá grandes repercusiones respecto de su manejo por los usuarios. En este caso, ¿la compraventa debería de facturarse?, si se vendieran a un precio mayor al adquirido ¿existe ganancia de capital?, en caso sea un intercambio internacional ¿estarán sujetas a aranceles? Se podrán otorgar como garantía mobiliaria registrable.

 

Conclusión

Los planteamientos expuestos se realizan con la finalidad de hacer ver tanto al gobierno central, usuarios de las criptomonedas y público en general, la importancia de tener certeza jurídica respecto a su naturaleza jurídica. Esto permitirá determinar al usuario y gobierno, que tratamiento deberá de aplicar al uso y comercio de las mismas, en cumplimiento de leyes nacionales e internacionales.

Sin duda, este es el mejor ejemplo del desfase que existe y posiblemente siempre existirá entre el avance tecnológico y la regulación de esta. El surgimiento de las criptomonedas, así como de otras tecnologías, nos hace cuestionarnos si debemos analizar como encajar estas figuras a la legislación actual, o si es momento que la legislación se adapte a estas nuevas figuras.

En el caso de las criptomonedas el tema es especialmente complejo, ya que cada una de ellas puede operar de forma distinta según su ‘whitepaper’ y por ende requerirá de un análisis casuístico el poder determinar qué naturaleza jurídica será la que mejor se adecúe. O como bien se menciona anteriormente, crear una regulación especial para estas, que permita clasificarlas según su operación como mejor corresponda.

De cualquier manera, habrá que adoptar un criterio que proteja los intereses de la comunidad, sin evitar aprovechar los beneficios que esto puede representar a la economía guatemalteca. El gobierno debe de brindar certeza jurídica al respecto, sin aislar al país de este nuevo mercado digital.

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