Viernes 20 DE Julio DE 2018
Opinión

Ubico, émulo de Estrada Cabrera, Ríos Montt émulo de Ubico (III parte)

Cuando Ubico llegó a la Presidencia de la República lo hizo ayudado totalmente por el embajador estadounidense Sheldon Whitehouse.

— Eduardo Antonio Velásquez Carrera
Más noticias que te pueden interesar

Ríos Montt, como Jefe de Estado, asumió el combate a las diversas organizaciones guerrilleras sin respetar a las comunidades indígenas no combatientes, siguiendo una política de tierra arrasada. Le quitó el agua al pez. El agua estaba representada, en su pensamiento, por las comunidades indígenas y el pez por las organizaciones guerrilleras revolucionarias. Por ello, se dieron varios genocidios en el altiplano occidental y de las tierras bajas colindantes con México, a donde huyeron miles de familias campesinas empobrecidas. Allá fueron recibidos como refugiados y lo estuvieron en estados mexicanos como Chiapas, Quintana Roo y Tabasco, entre otros. Existen testimonios grabados y filmados de sus discursos asumiendo la comandancia de dichas acciones. Habría dicho que si no actuaba de esa manera, para qué estaba en comando del Ejército de Guatemala, por aquellos tiempos. El control de los medios de comunicación en medio de la guerra fue bastante extendido. Ríos Montt gobernó el país en medio de la guerra que asolaba a Guatemala, de marzo de 1982 al 8 de agosto de 1983, cuando los mismos militares le dieron otro golpe de Estado, esta vez conducido por el General Oscar Humberto Mejía Víctores. Cuando Ubico llegó a la Presidencia de la República lo hizo ayudado totalmente por el embajador estadounidense Sheldon Whitehouse, que arregló los tiempos y los momentos para que su candidato fuera el único cuando se realizaron las elecciones en 1931. Inclusive permitió que Ubico tomara posesión antes del período para el cual fuera electo. Tomo posesión el 14 de febrero y no el 15 de marzo de 1931. Mal presagio. Después de ello, se dedicó a fusilar, primero a los comunistas, después a los chancles, presuntos asesinos de la anciana y sus dos empleadas para robarle sus joyas, en lo que fuera conocido como el crimen de la novena avenida. Por ello y juzgados por una corte marcial, fueron pasados por las armas, Eduardo Felice Luna, Cayetano Asturias y Juan Emilio Blanco. Fueron fusilados en la parte externa del paredón del Cementerio General con nutrida asistencia del público para que generara escarnio, miedo y terror, sus objetivos. Felice Luna había vivido maritalmente con Doña Eloísa Velásquez, mejor conocida como “La Locha”, dueña de uno de los burdeles más elegantes, caros y finos de la ciudad. Estos vagos de alcurnia, tampoco eran del agrado del Dictador de los catorce años, especialmente por llevar una vida licenciosa. Lo mismo le parecía que eran los estudiantes capiuseros o bien los obreros, artesanos y campesinos que pasaban en su tiempo libre a tomarse unos tragos a las cantinas, en donde eran sacados y llevados a la cárcel. Ubico, junto a los miembros del Partido Liberal Progresista (PLP) se la ingeniaron para burlar la Constitución Política de la República, que no permitía la reelección después de servir en el cargo de la Presidencia de la República por seis años. Podía nuevamente candidatearse para optar al cargo doce años después. Se inventaron una consulta popular, en donde guatemaltecos y extranjeros, tenían que opinar si estaban de acuerdo con que Ubico continuara en el poder por otro período que vencía el 15 de marzo de 1943. Enmendaron la Constitución y los gobernantes de los Estados Unidos de América se hicieron de la vista gorda. Para entonces y en los albores de la Segunda Guerra Mundial, Centroamérica tenía dictadores en Guatemala, en El Salvador a Maximiliano Hernández, en Honduras a Tiburcio Carías y en Nicaragua a Anastasio Somoza García. Por su parte, Mejía Víctores supuestamente preparó el camino para la llamada “apertura” democrática que conduciría a Marco Vinicio Cerezo Arévalo a la Presidencia de la República.

Continuará…