Sábado 22 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Les vale madre…

El arte de gobernar implica conocer y practicar la justicia social, reflexionar y entender la naturaleza humana.

— Amílcar Álvarez
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La reforma del Artículo 407N del Código Penal sobre el financiamiento electoral ilícito la están convirtiendo los diputados en un sancocho para proteger a los corruptos, ignorando el grado de importancia de su trabajo reservado en los países desarrollados a especialistas en la materia y no a ignorantes liderados por listos que viven de la teta del Estado hace 40 años, convirtiendo el hemiciclo en un coliseo donde las fieras hablan vomitando epítetos y sacando a relucir olores y dolores que los médicos ni los brujos detectan porque son de otro mundo. Al convertirlo en un circo barato olvidan que el pueblo harto de su conducta quiere que se vayan envueltos en su desprestigio, al darse cuenta que no valen un pepino y que es imposible que reflexionen, menos reconocer sus errores y rectificar, siendo lo ideal sacarlos y consolidar el proceso democrático en forma gradual, flexible y sensible a los cambios que la propia dinámica social genera. Quizá una nueva generación de políticos entienda que la política es el arte de lo posible y rescate la credibilidad y los principios perdidos, básicos para hacer viables las relaciones humanas en un marco de libertad y justicia, demostrando que el buen político es un conductor social, no un pícaro ni un farsante y que su misión es guiar grupos humanos y velar por sus intereses, ejerciendo un liderazgo que lo obliga a darle su lugar a la razón y dignificar la retórica sin abusar de ella como instrumento de persuasión. Por motivos distintos siempre estamos en contra de los que están en contra y en contra de los que están a favor como en el caso de Belice, sin que nadie dé la solución. Nada nos satisface. La costumbre es todos contra todos, destacando el desorden organizado y las ambiciones escondidas que se disputan el poder sin tregua, revelando que no es fantasía que el fin justifica los medios. Por eso, cuando esa bola de cabrones dice que la ley se las rasca nadie se asusta.

En un régimen democrático es indispensable que la teoría camine de la mano de la realidad para realizar cambios cualitativos y cuantitativos, esenciales y profundos que logren el equilibrio social, modernizando el sistema y avanzar al ritmo que la era actual exige, siendo indispensable diseñar una política diferente con responsabilidad social, sin defender intereses particulares evitando concebir a las personas en términos económicos como objetos desechables de consumo. La democracia no es un proceso espontáneo, por el contrario, por ser integral debe ser dirigido por líderes capaces con un pensamiento diferente que acepten el reto y sepan que el arte de gobernar implica conocer y practicar la justicia social, reflexionar y entender la naturaleza humana. Cuando se logra alcanzar esa condición especial, es fácil darse cuenta de que en la sociedad nunca puede existir igualdad entre las cosas desiguales, pero sí justicia para que los hombres sean iguales ante la ley y vivan en armonía. La prolongada crisis del país exige un estilo y un pensamiento moderno para gobernarlo, tendencia que se universaliza ante la dimensión de las dificultades mundiales que lejos de resolverse se agudizan, haciendo irreversible excluir y cerrarle la puerta a los mediocres que deben irse con su circo a otro lugar. El compromiso es construir un nuevo liderazgo creativo y dinámico, utilizando los instrumentos que la ciencia y la tecnología ponen al alcance sin olvidar que el diálogo es esencial para fortalecer un acuerdo con la sociedad, iniciando una transformación auténtica alcanzando bienestar económico y social sin tanto sacrificio. Los problemas tienen solución, lo que impide encontrarla es la incapacidad y la corrupción enquistada en la dirigencia a todo nivel, por lo que en las actuales circunstancias hay que darle la bienvenida a la oportunidad de realizar un cambio social profundo y vivir en paz. Es lo menos que esperan y merecen millones de ciudadanos desesperados de soportar por tanto tiempo los desmanes de los políticos matreros y mediocres, que representan intereses oscuros degenerando el Estado. Por suerte el viento que los va a botar ya nació, y no es cuento. En otro asunto, a un badulaque se le atravesó por la cabeza decir que el vieux Brésil es nuestro y el pópulo se sacudió de la risa…mientras tanto, Belice…

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