Jueves 13 DE Diciembre DE 2018
Opinión

Activación o reactivación económica

La situación no está para adoptar cambios cosméticos o medidas apresuradas que solo buscan “taparle el ojo al macho”.

— Hugo Maul R.
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Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, activar significa “hacer que se ponga en funcionamiento un mecanismo”; reactivación, por su parte, significa “volver a activar dicho mecanismo”. Aplicado al crecimiento económico, reactivar la economía implicaría hacer que se ponga en funcionamiento una estrategia  que permita al país incrementar su tasa de crecimiento económico, crear más empleos más productivos,  mejorar los salarios, aumentar las ganancias empresariales, promover la inversión, aumentar la eficiencia en el uso de los recursos productivos, desencadenar procesos de innovación, aumentar los niveles de consumo, etcétera. Un mecanismo que a todas luces no existe en estos momentos y que, muy probablemente, no ha operado desde hace mucho tiempo en Guatemala. Sin embargo, entre la urgencia de reformar el sistema político y el sector justicia, ampliar y profundizar la lucha contra la corrupción, solucionar el asunto de Belice y continuar con la confrontación entre todos los involucrados, simpatizantes y opositores de estos temas, el tema del desarrollo económico ha pasado ser la última de las preocupaciones gubernamentales, políticas y sociales. Una reflexión que no debe ser interpretada como una crítica a la importancia de esas otras batallas, sino como una llamada de atención respecto de un problema que se agrava cada día que pasa sin ser atendido. Sobre todo, ya que por su propia naturaleza, cuando llegue el momento de afrontar estos retos, muchas de las medidas necesarias para superarlos no darán resultados de forma inmediata y, muy probablemente, problemas que hoy podrían resolverse más fácilmente solamente se complicarán con el paso del tiempo.

Ante la desazón económica que prevalece a lo largo y ancho de la economía nacional, es importante reconocer que más que “reactivar” un gastado y poco efectivo y eficiente modelo económico o tratar de estimular la economía con programas de corta duración o de impacto limitado, lo que requiere Guatemala es repensar de manera muy profunda el modelo económico del país para activar un verdadero proceso de cambio que beneficie a todos. La situación no está para adoptar cambios cosméticos o medidas apresuradas que solo buscan “taparle el ojo al macho”. Seguir posponiendo la discusión de estos temas o  promoviendo soluciones a medias no ayuda en nada a superar los problemas económicos que afronta el país. A pesar que para nadie es desconocida la importancia de este asunto, pareciera que todo mundo actúa bajo el supuesto que en algún futuro distante, cuando todos los demás problemas hayan sido medianamente resueltos o hayan pasado de moda, la gravedad de la problemática económica seguirá siendo la misma que cuando esta dejó de ser importante para el debate público y las políticas gubernamentales. Grave error; mes a mes muchos indicadores económicos dan cuenta del creciente y sostenido deterioro de la situación económica, sin que nadie parezca reparar en los riesgos que esto trae consigo para el futuro del país.

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