Viernes 20 DE Julio DE 2018
Opinión

Ubico, émulo de Estrada Cabrera; Ríos Montt, émulo de Ubico (parte II)

Ríos Montt, como Jefe de Estado, asumió el combate a las diversas organizaciones guerrilleras sin respetar a las comunidades indígenas no combatientes.

— Eduardo Antonio Velásquez Carrera
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Del golpe de Estado del 23 de marzo de 1982, se decía que había sido preparado y conducido por los llamados oficiales jóvenes, que al final, permiten la integración de un triunvirato, constituido por los Generales Horacio Maldonado Schaad, José Efraín Ríos Montt y Francisco Luis Gordillo, del cual emerge como líder de la Jefatura de Estado, el General José Efraín Ríos Montt. Los discursos dominicales del Jefe de Estado eran en realidad de una persona totalmente desequilibrada emocionalmente que no llegaba a comprender su oficio como gobernante de facto y la de un pastor evangélico, dentro de un Estado constitucionalmente laico, desde los tiempos del General Justo Rufino Barrios Auyón. Ríos Montt gobernó el país en medio de la guerra que asolaba a Guatemala, de marzo de 1982 al 8 de agosto de 1983, cuando los mismos militares le dieron otro golpe de Estado, esta vez conducido por el General Oscar Humberto Mejía Víctores.

Como Ubico, que a todos los disidentes de su dictadura los juzgó por medio de cortes marciales y que fusiló o ley fugó a muchos de ellos. Ubico provocó muchísimos exiliados entre los que se contaban inclusive a funcionarios de Estado de los gobiernos de José María Orellana y de Lázaro Chacón, como a otros patriotas como Ernesto Capuano del Vecchio, Clemente Marroquín Rojas, Eduardo Aguirre Velásquez y los hermanos, Luis Alberto y Enrique Paz y Paz, entre otros muchos. Montó un impresionante aparato de propaganda y publicidad, presidida por la Radio TGW y por el Departamento de cine estatal localizado en la propia Tipografía Nacional. Controlaba, además, a los diarios como El Liberal Progresista, El Imparcial y Nuestro Diario. Ríos Montt rápidamente implementó los tribunales de fuero especial, cuyos jueces nunca dieron la cara y mandó a fusilar a varios supuestos delincuentes y terroristas. No respetó, siquiera el pedido de clemencia del propio Juan Pablo II, en su primera visita a Guatemala. Ubico, no respeto el derecho a la huelga de los trabajadores de la Compañía Nacional de Cemento, Novella y Cía. Ltda., que en plena Gran Depresión mundial capitalista despidió trabajadores y redujo drásticamente los sueldos y los salarios de sus trabajadores y juzgó con tribunal militar a los líderes de la huelga y al líder comunista hondureño Juan Pablo Wainwright, quien fue fusilado en la Penitenciaría Central en 1932. A los otros líderes sindicales los encarcelaron hasta que la Revolución de Octubre de 1944, los liberó, entre ellos a Don Antonio Obando Sánchez, líder obrero y artesano carpintero. Ríos Montt, como Jefe de Estado, asumió el combate a las diversas organizaciones guerrilleras sin respetar a las comunidades indígenas no combatientes, siguiendo una política de tierra arrasada. Le quitó el agua al pez. El agua estaba representada, en su pensamiento, por las comunidades indígenas y el pez por las organizaciones guerrilleras revolucionarias. Por ello, se dieron varios genocidios en el altiplano occidental y de las tierras bajas colindantes con México, a donde huyeron miles de familias campesinas empobrecidas. Allá fueron recibidos como refugiados y lo estuvieron en estados mexicanos como Chiapas, Quintana Roo y Tabasco, entre otros. Existen testimonios grabados y filmados de sus discursos asumiendo la comandancia de dichas acciones. Habría dicho que si no actuaba de esa manera, para qué estaba en comando del Ejército de Guatemala, por aquellos tiempos. El control de los medios de comunicación en medio de la guerra fue bastante extendido.

Continuara…