Lunes 25 DE Mayo DE 2020
Opinión

“Sangre, trabajo agotador, lágrimas y sudor”

Quien no le ofrezca estos ingredientes para  sacar adelante a #Guate no merece su voto.

Fecha de publicación: 13-04-18
Por: Rodolfo Neutze

En mayo de 1940 al tomar posesión como Primer Ministro Sir Winston Churchill utilizó la frase tan famosa que encabeza esta columna (traducción libre de su servidor). Frase muy cruda para un discurso inaugural pero adecuada en un contexto de una guerra que se estaba perdiendo, y que no se veía que lo actuado fuera a cambiar el resultado final.

En la #Guatemala de hoy vemos un contexto parecido, salvo que no tenemos solo un enemigo común como los Nazis, sino múltiples. Tenemos una guerra de años contra la desigualdad, encabezada por la corrupción, la falta de salud, la casi inexistente educación y ahora la reducción de la economía nacional que empeorara las cosas. Dentro de 12 meses estaremos en campaña electoral para cambiar autoridades nacionales. Es nuestra obligación darle nuestro voto al que tenga los arrestos de describir nuestra cruda realidad y que nos traslade la responsabilidad y el chance de salir adelante a través de “sangre, trabajo agotador, lágrimas y sudor”. Quien nos ofrezca que puro Superman nos sacara él solo del hoyo, no vale la pena ni siquiera escucharlo.

No pretendo ser fatalista al compararnos con la Inglaterra de la Segunda Guerra Mundial, ya que afortunadamente existen miles de cosas buenas en nuestro país, gracias a los esfuerzos y actos de miles de guatemaltecos muchas veces anónimos, que nos tienen todavía a flote. Pero tampoco podemos creer que vivimos en Disneylandia como algunos pretenden hacernos creer. Debemos hacer cosas diferentes si queremos resultados diferentes. Y todo empieza con el cambio más difícil que es reconocer que nuestra actitud hacia la realidad del país debe mejorar. No podemos seguir pretendiendo que alguien más sea el que haga las cosas porque no lo vamos a encontrar. El presidente, los alcaldes y los diputados fueron electos por nosotros, nadie nos los impuso. ¿No nos gusta su trabajo? ¡seamos más exigentes dentro de un año! Pero también reconozcamos las limitaciones reales del país y no pretendamos que lleguen políticos de primera categoría mundial si no estamos dispuestos a pagar e invertir en ellos. Tenemos un PIB anual aproximado de US$68 mil millones e invertimos únicamente unos US$2 millones anuales en la capacitación e independencia de los partidos políticos de donde saldrán nuestros nuevos líderes (aproximadamente 5 millones de votantes y aportamos US$2 por voto válido, dividido en cuatro años es la “deuda política). No hay congruencia en lo que queremos y en lo que pagamos. ¿No queremos más financiamiento electoral ilícito? Pues nos sale más barato invertir más que esos US$2 por nuestro voto. Si aumentamos el financiamiento electoral público tendremos una clase política que tendrá que competir por nuestro voto con ideas y propuestas, no con cancioncitas y videos pagados por los millones de quetzales de la corrupción.