Sábado 17 DE Agosto DE 2019
Opinión

Política de cantina

Necesitamos ágoras, no cantinas.

Fecha de publicación: 12-04-18
Por: Méndez Vides

Guate es lo máximo, un país enredado, en crisis permanente, donde sucede todo tipo de atrocidades y las opiniones se dividen de inmediato. Una revuelta de niños violentos en una “casa segura”, amparados los rostros bajo pañoletas para no ser identificados, usando palos para destruir la casa donde habitan y conscientes de la tragedia ocurrida hace muy poco, provoca reacciones radicales opuestas. Para unos, los rebeldes son angelitos pidiendo cariño, y para otros demonios desenfrenados a quienes hay que poner límite. La consulta popular del domingo sobre Belice está encendiendo a entusiastas promotores y fervientes opositores, motivados por terceras razones. Pasó de ser un tema de asistir o no asistir a las urnas ante el desconocimiento, a votar a favor o en contra de lo que sea que proponga el presidente de la República.

Somos un país disfuncional, como matrimonio que todo lo convierte en pelea, pero cuyas partes no pretenden separarse ni lo piensan, porque a la larga estamos bien juntos, y cuando andamos lejos nos extrañamos.

En la renovación de la política somos súper originales. Un nuevo grupo que involucra a personas conocidas y bregadas en la materia, se autodenominó La Cantina, y es en serio, porque no están jugando. Valiente detalle el nombre elegido para una organización política, porque, aunque se piense que no, la forma importa. Y también parece seria la confesión del alcalde Tres Quiebres, sobre su formación en la universidad de Charver, la mejor del mundo.

En la cantina, como símbolo, es donde el chapín macho habla por hablar, desinhibidos gracias al efecto de las bebidas alcohólicas. En la cantina cambian los borrachos el mundo, imaginan la participación de todos sin diferencia, sindicalistas y patronos, CACIF y CODECA, unidos sin una idea que los adhiera, sino por puros intereses momentáneos, mientras beben tragos de aguardiente y muerden jocote verde con sal.

Lo relevante no es la presencia variopinta y superficial de las partes en la foto, sino la existencia de una “idea” que atraiga y aglutine a la mayoría, que permita el destino creíble y deseable.

Solo en una cantina es posible imaginar a empresarios reunidos en un hotel, haciendo voto público de arrepentimiento y prometiendo portarse bien, cuando la base de su esencia competitiva los impulsará por naturaleza al día siguiente a la disputa real del rendimiento económico.

Estamos a un año de la carrera electoral, y aún no se ve claro nada. Las nuevas organizaciones ni siquiera son capaces de escoger un nombre sensato, y no han aparecido caras nuevas relevantes. El caso de La Cantina es preocupante porque podría aumentar la desconfianza en los políticos por falta de seriedad, por ceder al jugueteo banal. Necesitamos ágoras, no cantinas.