Domingo 21 DE Julio DE 2019
Opinión

Todo sobre una candidatura presidencial de Thelma Aldana 

Sería una candidatura con pros y contras.

Fecha de publicación: 11-04-18
Por: Gonzalo Asturias Montenegro

El próximo mes de mayo, cuando Thelma Aldana deje el cargo de Fiscal general, ella, que ha dicho que no se quiere quedar como como un observador en Guatemala, sino con una participación activa, tendrá delante de sí, entre otras, tres opciones, incluyendo la de la candidatura presidencial.

De momento, solo hay atisbos y barruntos, como resultado de lo que ella misma ha deslizado al público. Veamos. ¿Creería usted que algún entrevistador le preguntaría al fiscal general de Estados Unidos o de Alemania por su posición ideológica? Sería una pregunta tonta a la que el entrevistado jamás respondería. Pero, en nuestro caso, Haroldo Sánchez de Guatevisión se la formuló a Thelma; y ella, sin empacho, la respondió diciendo que era de derecha con las inquietudes sociales de la izquierda. Abrió el abanico para abarcar a todos. ¡Todo esto (pregunta y respuesta) tiene mucha miga! No hay, pues, dónde confundirse: Thelma ya está develando su pensamiento político, que es un asunto que está más allá del ámbito de la fiscalía. Los meta-mensajes de esta y de otras entrevistas semejantes solo un tonto no los podría entender. No leo la mano ni las cartas ni los astros, pero sí descifro las declaraciones de prensa, pues para eso fui a la Universidad.

La opción de una candidatura presidencial de Thelma tiene igual rachas de viento en popa como en proa. Veamos primero los aspectos favorables (el viento en popa). De acuerdo con una encuesta realizada por un grupo conservador, Thelma tiene el ochenta por ciento de aceptación, lo que de confirmarse y mantenerse le podría dar el triunfo en primera vuelta. ¡Casi no necesitaría hacer campaña electoral! (¿Podría ser otro caso como el narrado en el libro de suave lectura titulado El candidato blanco y el huracán?)

Los vientos rachados en proa, que sufriría su candidatura son diversos. Empiezo por el más escabroso, el de un eventual asesinato político. Quienes han sido perjudicados por la actuación de Thelma en la Fiscalía, en venganza podrían contratar sicarios para matarla. Es un extremo posible que, en todo caso, no habría que excluir, pues es un hecho que ha acontecido en campañas electorales de países como México o Colombia, y aun en Guatemala en 1949, cuando las huestes del coronel Árbenz mataron impunemente al contendiente suyo a la candidatura presidencial, Francisco Javier Arana. Nada debe ser excluido. Todo debe de ser tomado en cuenta. (Confieso que como yo tuve una carrera periodística durante la pasada guerra civil, vi asesinatos igual de dirigentes de izquierda como de derecha, en un periodo en el que el asesinato era parte sustancial de la política. Por ello, este extremo no se me escapa, pues es parte de una experiencia trágica que llevo en el subconsciente).

Sin duda que, tras dejar el cargo, a Thelma le lloverán decenas de denuncias penales como venganza por su actuación de fiscal o para obstaculizar su participación electoral, lo cual es también viento rachado en la proa. El resultado de esas denuncias es hoy incierto; si el “pacto de corruptos”, sin embargo, lograra cooptar las cortes, la candidatura de Thelma no tendría ningún asidero.

Después de pasar la cabeza por el congelador, solo veo como único vehículo viable para su candidatura al partido Encuentro por Guatemala, cuya bancada en el Congreso ha hecho una labor discreta, no habiendo sido devorada por la corrupción, que es un monstruo de mil cabezas e igual número de tentáculos, lo cual es un activo que ningún otro partido puede exhibir. Como es usual en estos casos, el candidato vicepresidencial sería el de un varón, aportado por Encuentro, para constituir un ticket complementario, pues estos siempre se balancean.

Como en un año estaremos en elecciones, yo no veo la posibilidad de que Thelma se suba a un auto nuevo, porque la penetración de un nombre de partido y de un símbolo no es un asunto que se logra de un día para otro, máxime ahora que hay techo de campaña de estricto cumplimiento, y una gran lupa sobre el financiamiento electoral, lo que se traducirá en que la próxima campaña vaya a ser pobre y de a pie, y ya no de helicópteros. Por lo demás, no olvidemos que nunca las novatadas aseguran éxito.

Seguramente que si corre por la presidencia, los estrategas de campaña le aconsejarán conformar una amplia plataforma centrista, de donde habría que excluir a personajes a los que se les pudiera sacar esqueletos del clóset.

Las otras dos opciones que vislumbro para Thelma serían las de correr como candidato a diputado, con la vista puesta en la Presidencia del Congreso; o la de crear una Fundación u ONG, con funciones de observatorio político y judicial independiente. Nada debe ser excluido. Todo debe ser tomado en cuenta. Ya pronto Thelma revelará el secreto que guarda muy bien in pectore.

A quienes hoy lean esta columna, les doy el consejo que tantas veces me dio mi madre, que fue una mujer extraordinaria: amor y aborrecimiento no quita conocimiento. Este artículo no es producto ni de amor ni de odio por Thelma, sino de poner el termómetro a este paciente afiebrado que se llama Guatemala, que, por lo demás, padece de grandes y peligrosas oscilaciones en su temperatura corporal. Veremos qué pasa en Guatemala, Sancho, amigo.

gasturiasm@gmail.com