Lunes 24 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Si yo fuera rosalila

Si no fuera por ahora solo el producto de imaginaciones conspirativas que ven en débiles sombras lo que puede llegar a ser, pondría esto sobre la mesa y estaría dispuesto a escuchar a mis estilosos camaradas.

— Daniel Haering
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Si tal cosa existiera, si de verdad fuera posible que un grupo de personas maduras y comprometidas con reformar Guatemala se pusieran a trabajar juntos al margen de sus diferencias ideológicas, quisiera formar parte. Si yo tuviera voz en la creación de un consenso político de amplio espectro y renovador, que creyendo en la labor de CICIG y MP esté dispuesto a continuarla desde un necesario proyecto político, diría con esa voz algunas cosas.

Les diría a los compañeros de viaje que no nos maree la coyuntura, que dejemos la misma a los verdaderos actores de las batallas del hoy. En una encrucijada política como esta, donde se abre en 2019, a medio plazo, una extraordinaria oportunidad de competencia electoral, le diría a todos aquellos que están dispuestos a dejar sustantivas diferencias que hay que sentarse a hablar de las bases sobre las que se debe construir el nuevo edificio institucional. Inútil y estéril sin estas acciones la labor de demolición de CICIG.

Si yo fuera rosalila le diría a mis coloridos compañeros que no es difícil ponerse de acuerdo en que hay que reformar el sistema de servicio civil, para que los puestos y ascensos se asignen por mérito. Más conocimiento, independencia y criterio con mejores salarios.

Sobre esa política transversal, que le quite a los caciques la posibilidad de meter a todas sus redes clientelares en el Estado, habría que hablar de una más eficiente gestión del mismo. El Derecho Administrativo que nos vertebra está mal construido y la transparencia y cuentadancia no son sinónimo de restricciones que hacen ineficiente al sector público, como se ha entendido hasta ahora.

Les diría también que la Seguridad no debería regirse por ideología sino ser tratada como política de Estado. No debería ser labor imposible dejar claro que la Policía Nacional Civil debe profesionalizarse más y que el Ejército no hace bien a nadie en su actual crisis de identidad. Que tiene un espacio y hay que definirlo. No es descabellado pensar tampoco que el Sistema Penitenciario requiere de modelos de gestión distintos y muchos más recursos.

El país se está urbanizando y por lo tanto modernizando. El que podamos establecer unas directrices sobre cómo llevar a cabo de la mejor manera ese proceso territorial en sus aristas políticas y económicas, nos haría dar un salto cualitativo como potencia regional.

Si yo fuera rosalila tendría la mente abierta para trabajar otra clase de consensos, si se quiere no tan claros. Desde las necesarias leyes ambientales a un plan de infraestructuras nacional. Desde un modelo de Salud a una mejora, lejos de los yugos del sindicalismo antimeritocrático, en Educación.

Si yo fuera rosalila diría que una vez conseguido el financiamiento para ese primer plan (y la legitimidad derivada de sus resultados) se vale soñar con una reforma fiscal profunda, que dignifique al Estado sin dañar a la empresarialidad y lo saque de este letargo en forma de piñata en el que tradicionalmente se ha encontrado.

Si yo fuera rosalila le diría a la izquierda de ese grupo que ojalá algún día podamos competir políticamente en los puntos en los que no estamos de acuerdo. Ojalá sea sabiendo que asentamos juntos los pilares de una Guatemala distinta, mejor. Un consenso para el disenso sin mafias.

Si yo fuera rosalila, si no fuera por ahora solo el producto de imaginaciones conspirativas que ven en débiles sombras lo que puede llegar a ser, pondría esto sobre la mesa y estaría dispuesto a escuchar a mis estilosos camaradas. Ojalá. Parece lejos pero quizá en los próximos meses se dé la oportunidad. Ahí invitan por favor.

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