Martes 18 DE Septiembre DE 2018
Opinión

¿Tenemos partidos políticos en Guatemala?

Los partidos necesitan para serlo al menos una media docena de requisitos.

— Miguel Ángel Sandoval
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Es un lugar común y a veces un mal chiste, decir que los partidos políticos de Guatemala no tienen la categoría de partidos políticos. No siempre se entiende esta afirmación, pero la verdad de las cosas, es que los partidos necesitan para serlo, al menos una media docena de características o requisitos, que la mayoría de estos no forman parte de los 25 partidos del país, y que es parte de lo que un ciudadano debería de demandar al momento de pensar en vincularse a alguno de los diversos proyectos de partido que hay en nuestro país. Veamos.

  1. Definición ideológica. Eso no es casual o arbitrario, ni es cierto que no existan las ideologías en la época actual. Que hay crisis de ideologías o partidos es una cosa, pero que haya partidos sin esta es por lo menos un tema que genera duda. No se puede pensar en una agrupación política que no le dé certeza a sus afiliados sobre el rumbo que piensa tomar.
  1. No puede existir un partido sin un programa político en donde enumere cuáles son sus objetivos y qué propuestas tiene para ofertar a la gente. Esta oferta es distinta de la definición ideológica. La diferencia entre unos y otros no puede ser el color de una corbata.
  1. Un programa de gobierno, lo cual es diferente del programa político. En este caso se refiere a las medidas que debería de impulsar si el voto le favoreciera al momento de ir a las urnas. Se trata de las medidas que la gente espera y por las cuales vota.
  1. Una publicación en donde de forma periódica informe a su militancia de las acciones que el partido ha impulsado en el periodo que cubre esa revista o periódico. Es además una forma en que la gente puede enterarse de qué tipo de partido es, qué propone y qué haría si llegara a formar gobierno. Esto es parte de la certeza que la gente necesita.
  1. Un partido debería contar con un instituto de formación política general para sus integrantes y contar con cursos sobre políticas municipales, y de otras formas de participación en la administración pública. No se puede improvisar en cada elección.
  1. Y por supuesto, debería de contar con dirigencias electas de forma democrática y con criterios semejantes a los de una ley electoral y de partidos políticos. Sin cargos vitalicios sino cargos por un par de años, renovables por un solo periodo adicional.

Con esta serie de criterios se podría pensar en un sistema de partidos políticos en nuestro país, pero si revisamos a conciencia la realidad de los 25 grupos que se denominan partidos políticos, es fácil llegar a la conclusión que casi ninguno de ellos llena estos requisitos mínimos, y que deberían de ser de estricto cumplimiento bajo la tutela de un instituto electoral que viera algo más que los procesos electorales. Contar con estos requisitos que en verdad son mínimos, nos permitiría iniciar un proceso de reivindicación de la política, de las ideologías, de un sistema político de verdad.

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