Lunes 28 DE Septiembre DE 2020
Opinión

Enfoque: Carreteras, calvario de Semana Santa…

Una y otra vez, el Presidente ha promocionado “inauguraciones” de obras para salvar la red vial, pero sigue siendo un peligro.

Fecha de publicación: 28-03-18
Por: Gonzalo Marroquín Godoy

Hace un año, en marzo de 2017, el presidente Jimmy Morales y el ministro de Comunicaciones, Aldo García, anunciaron con bombos y platillos que se invertirían Q2 mil 900 millones en la reparación de la destruida y abandonada red vial del país. Tuvieron que pasar algunos meses para que principiaran a promocionar el inicio de obras, pero finalmente arrancó lo que parecía un esfuerzo de gran envergadura.

En su Informe de Labores de su segundo año de gobierno, Morales habló de todo “lo bueno” que su administración está dejando al país. Mencionó que durante 2017 se habían atendido 3 mil 413 kilómetros de la red vial y se mostraba orgulloso del “enorme” esfuerzo realizado por el Ejército y el ministerio de Comunicaciones.

Lo curioso es que a pesar de tantas fotografías de inauguraciones, tanto alabar el trabajo “realizado”, las quejas sobre el mal estado de las carreteras persistía en aquel momento. Con el nuevo año se anuncia un “plan de bacheo” para atender otros 4 mil 888 kilómetros, lo que hacía suponer que luego de semejante inversión y “trabajo eficiente”, la situación estaría totalmente cambiada en el interior.

Lo curioso es que en varias comunidades del interior se han realizado paros en protesta precisamente por el mal estado de las rutas que conducen de cabeceras departamentales a municipios aledaños.

En días recientes tuve la oportunidad de hacer un breve recorrido por tierra entre pueblos a orillas del lago de Atitlán, en el departamento de Sololá. Coincidió con una visita que hiciera a ese municipio Jimmy Morales, quien destacó la importancia del desarrollo turístico para la zona y el país en general.

Supongo que él llegó en helicóptero y limitó su presencia a Panajachel, porque si se hubiera tomado la molestia de visitar lugares como San Juan La Laguna, San Pedro o Santiago y se hubiera trasladado en automóvil, se le hubiera caído la cara de vergüenza por el estado de la carretera.

Hay un tramo entre Santiago y San Pedro –de no mucho más que 5 km– que se encuentra, no en mal estado, sino destruido totalmente y su recorrido toma obligadamente más de media hora, si se quiere que el vehículo siga funcionando después de sortear todas las piedras y zanjas.

Yo me pregunto: ¿en dónde estarán esos 8 mil y tantos kilómetros que se “recuperaron” o “bachearon”? porque la única constancia de la “tesonera” labor del ministro García es la foto de publicidad profusamente difundida en la que Jimmy inaugura los trabajos de todos los trechos.

Pero no se crea que solo ese tramo está destruido. De Santiago a San Lucas Tolimán, la carretera está en niveles aceptables, pero hay otro calvario para los pilotos entre San Lucas y Patulul. Y si se cree que por la importancia que tiene la CA2 –que conduce de la frontera con México hasta Guatemala– estará en condiciones “aceptables”, pues simple y sencillamente se ha equivocado. Es un desastre esa importante ruta. Peor aún en el tramo olvidado por Odebrecht, pero lleno de hoyos igual el tramo entre Cocales y Escuintla.

¿Cómo se puede alcanzar desarrollo de esa manera? ¿Cómo se puede pensar que el turismo –doméstico y extranjero– crecerá con esa infraestructura?

Ya se le ha ido más de dos años a Jimmy Morales con este tema. El invierno está próximo a entrar y es sabido que los trabajos no avanzan con celeridad. Es decir, posiblemente se irá el tercer año sin que veamos la cacareada “recuperación” de la red vial.

Por supuesto que se seguirá con la pinche labor de bacheo para taparle el ojo al macho, pero ojalá que al menos se arreglen carreteras fundamentales para el desarrollo y el turismo.

Quiero darle el beneficio de la duda al pobre presidente Morales, porque posiblemente se lo tienen baboseado con esta y otras cosas que sus ministros le dicen que son la octava maravilla del mundo… y él se los cree.

No es necesario pedirle al mandatario que haga un recorrido por tierra por todo el país –además quedaría destruido el carro presidencial–, pero sería muy interesante que aproveche sus viajes de tanta inauguración –irreal–, para verificar el verdadero estado de las carreteras. Que sus pilotos de helicóptero lo acerquen y le muestren la tragedia que tienen que vivir los choferes allá abajo.

El ministro García es hábil para responder a las preguntas de los periodistas. El Presidente se “ofende” si los reporteros insisten con algún tema. Esto que describo en la columna son hechos irrefutables. Están a la vista. Los hoyos de esta ruta no los taparon en 2016, siguieron en 2017 y continúan en 2018. Los tramos destruidos ahí están… ni siquiera los han incluido en una agenda.

Por más que se cacaree lo contrario, sigue siendo una vergüenza nacional.