Lunes 25 DE Marzo DE 2019
Opinión

Registro de vehículos automotores

— editorial
Más noticias que te pueden interesar

Nuestra Constitución establece que el registro o cateo de los vehículos automotores solo podrá efectuarse por elementos de las fuerzas de seguridad cuando se establezca causa justificada para ello. Claramente, pues, la Carta Magna asegura la inviolabilidad de los vehículos, que son una extensión del domicilio o vivienda de la persona. Asimismo, la Constitución garantiza la inviolabilidad de la vivienda, previniendo que nadie podrá penetrar en morada ajena sin permiso de quien la habita, salvo por orden escrita de juez competente en la que se especifique el motivo del allanamiento. O sea que las fuerzas de seguridad no pueden penetrar en la vivienda de una persona sin que exista motivo o sospecha acreditada.

Entonces, siendo el vehículo automotor una extensión de la vivienda, no puede registrarse o catearse sin que un juez competente haya comprobado que hay causa justificada (infracción de ley o sospecha acreditada) para el efecto, es decir sospecha o motivo previamente establecido. De esa cuenta, un vehículo automotor solo puede ser registrado o cateado si media causa justificada, previamente determinada por una autoridad judicial competente, o si lo autoriza expresamente el propietario del mismo. De lo contrario, el registro será inconstitucional.

En países como Costa Rica y los EE. UU. se reconoce la inviolabilidad de los vehículos automotores e, incluso, en los EE. UU. se ha sentado el precedente de que las pruebas encontradas en vehículos registrados o cateados sin que haya mediado orden judicial o autorización de sus propietarios, no hacen fe en juicio.

En Guatemala, donde no existe una tradición de respeto a los derechos fundamentales por parte del Estado, se mantiene la práctica de los registros aleatorios (al azar) de automotores, con motivo de los cuales, en algunas ocasiones, hasta se han colocado “cuerpos del delito” en los vehículos automotores para incriminar a los conductores de los mismos. Los guatemaltecos siempre hemos sido víctimas del abuso de autoridad, tanto así que nuestra conducta muchas veces hasta podría ser tildada de masoquista. No tenemos cultura de defender y proteger nuestros derechos, sino de permitir que se nos veje, atropelle y maltrate.

Por otro lado, el registro o cateo de un vehículo automotor, sin causa justificada, también viola el derecho constitucional que garantiza que toda persona es inocente mientras no se demuestre lo contrario. En todo caso, el registro o cateo arbitrario de los vehículos automotores equivale a presumir la culpabilidad del individuo y no su inocencia.

En conclusión, el registro o cateo arbitrario de vehículos automotores se asimila al allanamiento arbitrario de morada, al espionaje telefónico y a la violación de nuestra correspondencia.

Etiquetas: