Lunes 24 DE Junio DE 2019
Opinión

Otras recomendaciones del Fondo

La reciente visita del Fondo Monetario Internacional dejó ciertas recomendaciones a las que también habría que poner atención.

Fecha de publicación: 27-03-18
Por: Hugo Maul R.

Más allá de las descontextualizadas referencias acerca de la necesidad de una reforma fiscal integral que permita al país aumentar su carga tributaria al 15 por ciento y las consabidas recomendaciones para ampliar el gasto público, especialmente en políticas sociales, la reciente visita del Fondo Monetario Internacional dejó ciertas recomendaciones a las que también habría que poner atención. Las referencias que el informe preliminar de esta misión hace acerca de la necesidad de fomentar el crecimiento económico, la inversión privada, la creación de empleo y reducir la informalidad son particularmente importantes. El hecho que la misión del FMI haya resaltado como su primer conclusión que “el crecimiento a corto plazo de Guatemala es bueno, pero no llega a las tasas necesarias para hacer realidad las aspiraciones de mejorar significativamente el nivel de vida de la ciudadanía” es, en este sentido, un mensaje positivo. Es probable que muchos funcionarios, grupos de la sociedad civil y expertos, que hasta hace muy poco no daban mayor importancia a este tema, sean ahora más proclives a considerar la importancia que tiene el crecimiento económico para un país que afronta los retos de Guatemala.

En particular, es de especial importancia la referencia que hace el FMI acerca que la “elevada informalidad … ha dado como resultado una escasa cobertura de las protecciones sociales básicas, un elevado nivel de pobreza y una baja productividad” de cara a acelerar el crecimiento económico, generar nuevo empleo formal y aumentar la base de contribuyentes. Como adecuadamente lo establece el referido informe, “medidas que pueden coadyuvar a una reducción de la informalidad laboral incluyen una determinación del salario mínimo y de la remuneración del trabajo a tiempo parcial más predecible y orientada a lograr objetivos de empleo”. En otras palabras, esto equivale a reconocer los daños que provoca, en términos de generación de nuevo empleo y mantenimiento del existente, el escaso nivel de predictibilidad del sistema actual de fijación del salario mínimo. Asimismo, el informe resalta la necesidad de incrementar la productividad de los trabajadores informales mediante “un refuerzo de los programas de pasantías como Mi Primer Empleo y otros programas de capacitación vocacional, y una ampliación de la cobertura de los sistemas de salud y de pensiones para los trabajadores por cuenta propia”. Esto apunta a ver la informalidad como un asunto relacionado con la poca capacidad de creación de empleo formal, baja productividad, poca e inadecuada capacitación para el trabajo y elevados costos de la regulación laboral, más que como un asunto relacionado con la “pesca” de nuevos contribuyentes. Por más extraño que parezca, enfoques como este, sumado al papel de la aceleración del crecimiento económico, basado en el desarrollo de actividades económicas capaces de generar empleo de forma masiva, siguen siendo poco comprendidos en el debate nacional. A lo mejor si lo dice el FMI, alguien presta atención al tema.