Sábado 8 DE Agosto DE 2020
Opinión

La Huelga y su nahual

A pesar de sus 96 años, las estrofas de “La Chalana” siguen intactas y vigentes.

Fecha de publicación: 19-03-18
Por: José Barnoya

Cuando observo a la Huelga de Dolores, vieja, con sus 120 años, desdentada, achacosa pero aún denunciadora y denostadora, pregunto al pueblo aguantador, humillado, sufrido y entelerido: ¿Qué ha hecho esa vejancona a lo largo de su vida? ¿Ha cambiado con su sátira y sus desfogues el curso de nuestra triste historia?

Entresaco de un álbum fotografías apolilladas, un tanate de recuerdos.

Aparece la fotografía tomada por José García Sánchez (mi abuelo materno) en la Escuela de Derecho en 1903. Sobre la pila, un racimo de estudiantes: Miguel Prado, el Chibolón Hernández, Recinos, Zachrisson y Bernardo Lemus (asesinado ese viernes por un policía). Enarbolando banderas gringas se burlan del Imperio.

Sombrero de paja los hombres y sombrillas protegiendo del sol a las damas, aplauden a la Chabela, el esqueleto danzante que grita a los gobiernistas: “No nos lo tientes… aquí está tu son Chabela”; un pueblo que vitorea a un carretón con una vaca famélica que representa a la Patria, a la que varios militarotes, diputados, ministros y políticos, le exprimen la últimas gotas del erario.

A pesar de sus 96 años, las estrofas de La Chalana siguen intactas y vigentes: Civiles, militares y políticos son auténticos “malos bichos sin conciencia, que le chupan a la patria “la fuerza de su existencia”. Ucenistas, eferregistas, unionistas, pepecorruptos, lidersuchos, moralejistas y oficialistas, y todos nuestros políticos, siguen siendo: “patrioteros con brotes, de farsa, interés y miedo”. Así mismo, los verdaderos estudiantes en este siglo XXI seguirán cantando: “Contemplad los militares que en la paz carrera hicieron, vuestros curas monigotes que comercian con el credo. Patria palabrota añeja, por los largos explotada, hoy la patria es una vieja que está desacreditada, no vale ni cuatro reales, en este país de traidores, la venden los liberales, como los conservadores”.

Repito la misma pregunta inicial: ¿Habrá cambiado el holgorio de Dolores la historia de esta desvencijada patria? Y cuando estoy por responder que la Huelga de Dolores nada ha hecho ni cambiado; escucho la voz de la Chabela, que grita: –No hay que ser pesimistas, la Huelga de Dolores, algún entuerto ha deshecho y a más de algún ladrón, cínico, genocida, corrupto y explotador ha desenmascarado. La algarada estudiantil, irreverente, irresponsable e irrespetuosa, tiene que seguir denunciando, acusando y burlándose de gobiernos despóticos, ineptos y corruptos como el de ahora, pues es la voz de un pueblo que sabe que, la única manera de alcanzar la libertad plena es un cambio total de estructuras; y lo grita a voz en cuello un pueblo que está harto de tanta vejación y humillación; un pueblo hastiado de tanto asesinato; un pueblo que ya no aguanta con tanta extorsión y tanta inmolación impune de adolescentes; un pueblo que ya no tolera tanto engaño, tanta mentira y tanta farsa; un pueblo que clama a gritos por un presidente ausente, que gobierne en beneficio de todos; un pueblo que ya se cansó de llorar y se olvidó de reír. Un pueblo que desea recuperar la sonrisa burlona y la carcajada de ese esqueleto feminista, atrayente y sensual, la joven-anciana, siempre virginal, nahual de todos los universitarios: Nuestra Señora la Chabela, quien canta con voz de soprano, las estrofas contundentes y denostadores de La Chalana.